
Uno no deja de darle vueltas a esa deliciosa canción de amor
que abre este Lessons from a shooting star. Cuando en Sweetheart deal dice aquello de 'when I put Otis Redding on / you’re
singing every word'. Asombrado por la perfección de la persona amada, además comprende la imposibilidad de encontrar error alguno cuando encima se sabe
todas las canciones de Otis. Sonará a infantil, juvenil o a lo que se quiera,
pero uno tiende a entenderlo perfectamente. (...)


















