
Siempre me ha parecido curioso el caso de Fun Lovin’ Criminals. Cómo un grupo con tanta esencia callejera neoyorquina ha tenido mucho más predicamento a este lado del charco, y especialmente en el Reino Unido. Tal vez ese pastiche estético e ideológicamente urbano haya sido tomado más en serio por aquí que en su país natal. Aunque eso no tenga que suponer que se ha hecho desde la creencia de su origen serio. (...)