Es el poder hipnótico de las canciones, esa capacidad para volver una y otra vez, porque en alguna ocasión hicieron una hendidura en dios sabe la parte, en el alma, en el cuerpo, en la cabeza, en el corazón. Y más de una vez nos sorprendemos porque ni siquiera es la mejor de un disco, ya no digamos de la carrera de un artista. Y si este artista es alguien capacitado para crear melodías que caminan por el filo de lo eterno, la canción en cuestión sólo será un punto. Pero es tu punto. (...)