
La influencia que un personaje como Jack White está consiguiendo entre las generaciones más jóvenes es indudable. Es un gran músico, no le dan miedo los desafíos, demuestra una promiscuidad musical digna de admiración, y su torrente compositivo exige de varias encarnaciones para encontrar su caudal de salida. Y además, controla los elementos que el marketing, digital o no, ha puesto al servicio de mentes preclaras. (...)