
Andrew Bird es un tipo curioso. Comenzó a estudiar música con cuatro años, especializándose en el violín, instrumento del que es un auténtico maestro. Sus primerizas influencias provenían de la música clásica, aunque de chaval comenzó a interesarse por los sonidos campestres de Irlanda y el sur de los Estados Unidos. Jazz, swing, folk, música latina y rock se unen posteriormente a un bagaje que ha plasmado a lo largo de toda su discografía. (...)