
En 2009, Langhorne Slim publicó Be set free, el que hasta ahora era su último trabajo. Recuerdo aquella portada. Si no te fijabas bien, o si lo hacías en la distancia, podías pensar en algún bootleg olvidado de un jovencito Lou Reed. El parecido era asombroso. E incluía una de esas melodías pop que poco a poco van convirtiéndose en una de esas canciones capaces de marcar un año, Say yes. (...)