
Con la marea de novedades discográficas que se nos viene encima mes sí y mes también, uno debe gestionar el tiempo de la mejor manera que pueda o entienda. Estar al tanto de todo es prácticamente imposible. Y el efecto no deseado es que en muchas ocasiones dejamos de lado discos con apenas un par de escuchas. Discos que tiempo después, al recuperarlos, suenan mucho mejor de lo que recordábamos. Pero no nos engañemos, a pesar de Internet, esto ha pasado siempre. La bulimia musical es así. (...)