Pues eso, que esta semana que empezaba con augurios tan oscuros, emprendió enseguida la senda del mal anunciada. Y ahora todas las bestias están sueltas. En las ondas, en las casas, en las calles, en las cabezas y hasta en los campos.
Tan mal van las cosas que hoy hasta cuarentaycuatro tíos se han puesto a correr detrás de dos pelotas. Y tiene cojones que yo aposente las mías para verles. Y tan contento. (...)
Tan mal van las cosas que hoy hasta cuarentaycuatro tíos se han puesto a correr detrás de dos pelotas. Y tiene cojones que yo aposente las mías para verles. Y tan contento. (...)
