Cuando un autor aparca su proyecto principal para darse un respiro y lanzar un trabajo más personal, lo habitual es que trate de marcar distancias con aquel. Ya sea porque las canciones que presenta no encajan en su creación como grupo, o bien como justificación de su andadura solitaria. O bien, ninguna de las dos. Simplemente graba un disco porque le apetece y no entiende hacer otra cosa diferente. (...)