
Tenía que ocurrir. A veces uno entra en espacios introspectivos y no puede evitar enfrentar futuros inciertos con más miedo que ganas. Y los refugios musicales en los que tratas de acurrucarte se convierten de la noche a la mañana en insospechados. Vale, te adentras por donde no pensabas y recuperas de golpe canciones y discos olvidados. Y mira tú, que recuperas un disco que te dio excelentes momentos hace unos años, cuando lo descubriste. (...)