Tal y como comenta
Billy Bragg en las notas interiores de
Mermaid Avenue I, la hija de
Woody Guthrie,
Nora, contactó con él en 1995 sondeando la posibilidad de poner a su disposición los archivos completos de su padre, para dar salida musical a los cientos de letras que había escrito durante los 20 años antes de su muerte en 1967. Más o menos durante los años desde que acabó su carrera discográfica, perseguido por la enfermedad de Huntington que padecía y por las continuas acusaciones de actividades anti americanas por el ala más derechista de las diferentes administraciones de su país. Letras que había escrito en su casa de Mermaid Avenue, Brooklyn, que compartía con su mujer y sus hijos.
Un caramelo de este gusto pocas veces aparece en la vida de un músico. (...)