
Es evidente que el concepto de supergrupo es tan personal e
intransferible como la propia persona que pronuncia la palabra de marras. Lo
que para unos es la unión de grandes talentos en busca de la excelencia, para otros
es un simple listado de nombres desconocidos. Y luego siempre estarán presentes
los cósmicos gatillazos que uno puede encontrarse cuando sólo se busca engordar
talonario en base a apellidos. (...)
