
Pues mira por donde, quien esto escribe hacía ya intentos de textos legibles allá por 1982, y uno de aquellos cuentos, angustioso, cerrado, sin salida más que la que podía indicar alguna que otra canción que se colaba entre medias, terminó siendo firmado por el sobrenombre de President Gas. Supongo que un intento vano de ocultar personalidad ante la inseguridad por lo escrito, y cierta egolatría presidencialista. (...)
