
Noche de partido de fútbol. Noche de lluvia a cántaros. Noche de frío invernal. Y noche de miércoles, el día indefinido, el que ni va ni viene, el prescindible. No parecía de antemano que la situación fuera excesivamente propicia, aún cuando sobre el escenario iba a estar uno de esos jovencitos que a más de uno ha dejado con la boca abierta con la publicación el año pasado de su primer larga duración, Cabinet of curiosities. (...)
