
Cuando consigues que cada concierto se convierta en una auténtica fiesta, sembrada de rock’n’roll y camaradería, con la base de una guitarra, un bajo, unas teclas y una batería, es que lo tienes. Ese punto mágico para saber captar la esencia de unas canciones creadas hace tiempo, ancladas en una época, pero disfrutadas cada día por cientos de tarambanas. Esa es la magia de la música en directo. (...)
