
No, esta vez, 48 horas después de que The Nomads descargaran toda su potencia en la Sala Jimmy Jazz de Vitoria, los oídos no me zumban. Decíamos cuando hicimos la revisión de su nuevo disco Solna hace unas semanas que nunca podríamos olvidar un concierto en los 80 en Madrid que a la postre posiblemente haya sido la mayor descarga sónica que han soportado estos maltrechos oídos. Y no, tampoco íbamos con miedo a Vitoria por si se repetía la historia. En el fondo, tal vez algo malsano, pero es todo un gusto esa descarga de brutalidad sonora. (...)
