
Hay cosas que tienen difícil explicación. Por un lado, que alguien que en unos meses cumplirá 63 años pueda seguir regalando un derroche físico y anímico de tres intensas horas de emoción. Y por otro lado, que esa misma persona pueda saber tanto de mí sin conocerme. Ya tomé prestada la frase hace años, pero ahora la recupero: cómo puede una persona saber tanto de mí? Cómo es posible que en cada verso, en cada canción, en cada emoción, me esté hablando de cosas que me son tan íntimas, que hable de mis miedos, de mis soledades, de mis ansiedades, de mis alegrías? Cómo es capaz de conocerme de esa manera? (...)

