
Decir que vivimos tiempos grises tal vez sea exagerado. Pero por defecto. Son tiempos en los que la negrura del presente y el futuro al que nos enfrentamos parece total. Y como siempre ocurre con las bestias pardas que nos dirigen y dominan, la cultura es una de las principales paganas. Por eso es de agradecer el esfuerzo de bandas, managers, promotores, salas, discográficas y editoriales por tratar de resistir a los embates que reciben. Y ofrecernos así algo de loca cordura a nuestro alrededor. (...)