
Dos caras de una misma moneda. Una moneda que damos en llamar rock, porque somos seres que necesitamos nominar todo, y especialmente aquello que no podemos explicar. Aquello que sentimos, vivimos, lloramos y reímos, pero que se nos escapa a nuestro torpe lenguaje de signos. Y eso es lo que tuvimos el sábado por la noche en Bilbao. Vida, la tuya, la mía, la de Kurt Wagner y la de Willie Nile, grises o apasionadas, rutinarias o coloridas. Pero vida. Y vamos a tratar de revivir algo, un poquito al menos, de lo que queda en nuestra piel. (...)
