
Esas segundas escuchas que merecen todos los discos. Porque los estados de ánimo del oyente nunca son los mismos. Y lo que un día pasa desapercibido, después se convierte en presencia esencial. Llegué con ganas al cuarto trabajo de The Fresh & Onlys. Con ansia, diría más bien, dados los inmensos momentos que nos ofreció Play it strange, uno de los mejores discos de finales de 2010. (...)