Un día, descubrí una bebida, y quedé enredado entre sus aromas, y fui sorbido por sus sabores. Un día descubrí una ciudad, y sus calles fueron mis venas. Un día descubrí un amigo, y otro, y otro, y sus brazos y voces fueron mis pulsos y mis hablas. Un día descubrí una música, y desde entonces mi visión es un pentagrama con sentimiento. Un día descubrí el sarcasmo, y la ironía se tornó amarga. Un día descubrí un cielo azul, y al siguiente otro negro. Un árbol verde, y al lado uno ajado. Un sueño, y pegada, una pesadilla.(...)