
Hace unos meses bajábamos tarde, con uno de los conciertos ya prácticamente terminando, las escaleras de un garito de Madrid. Sobre el escenario andaban unas chavalitas que entonces atendían al nombre de Deers y que posteriormente tuvieron que mutar a Hinds por problemas de registro. Y mientras descendíamos esas escaleras, sonaba una alocada, y encantadora, versión del David Crocket (Gabba hey), que supo alegrar una noche amenazada por nuestra falta de puntualidad.(...)
