lunes, 2 de septiembre de 2013

Dawes
Stories Don't End (Hub Records, 2013)
Frente al cambio


Es la modernidad un concepto que uno se puede plantear alcanzar de manera racional? Puede la presión de una continua comparación llevar a alguien hacia terrenos que se antojan diferentes a la base en la que hasta ahora se encontraba a gusto? Son estos planteamientos observables y verificables en el nuevo trabajo de los angelinos Dawes? (...)


Pues hombre, responderíamos afirmativamente a las dos primeras cuestiones, y con ciertos reparos a la tercera. No hay duda que tras sus dos excelentes primeros discos, North Hills (2009) y Nothing is wrong (2011), todos nos lanzamos a enlazar sus canciones con aquellas joyas nacidas en Laurel Canyon durante los 60, con el nombre de Jackson Browne en lugar preferente. Y de la misma manera que entonces nos hacíamos eco de alguna frase con la que ellos mismos habían tratado de describirse (esto es lo que hacemos, escribimos canciones), también ahora hemos observado en más de una declaración cierto hartazgo ante la continua reiteración comparativa.

Tal vez llevados por eso, han decidido dar un paso más allá, perfeccionar su sonido, ampliar estructuras, cortar con los caminos ya marcados. El cambio de Jonathan Wilson por Jacquire King en la producción va en esa línea. Si la palabra retro revolotea alrededor del primero, el segundo ha trabajado con sonidos más modernos (Kings of Leon, Norah Jones, Tom Waits, Modest Mouse…). Y este intento de cambio lo encuentras directamente en los dos primeros cortes, Just beneath the surface y From a window seat. Pero no nos engañemos, sus señas de identidad se mantienen tanto en ellos como en el resto de canciones. Siguen sonando a todo aquéllo, acaso con mayores referencias a varios periodos de los mismos Eagles. Esa pretendida modernización tal vez les ha llevado a una mayor presencia del pop, lo que sin duda tranquiliza posibles inquietudes. Así entendemos la versión del Hey Lover, mucho más ortodoxamente pop que el rasguño folk del original de Blake Mills, otro cantautor californiano de su quinta que fundara con los hermanos Goldsmith la primera encarnadura de la que posteriormente tomaron el nombre, Simon Dawes.

Sí, todo el disco suena más pop, pero sigue teniendo ese halo nostálgicamente narcotizante al que te lleva la voz de Taylor Goldsmith, sobre todo en tiempos tranquilos como los de Just my luck y Something in common. Y la épica de Most people queda compensada por la belleza folk de Someone will o de Stories don’t end.

Siguen siendo Dawes, hoy por hoy, un grupo altamente disfrutable. Que tal vez lo que haya conseguido es situarse en ese momento creativo en el que ya estuvieron gente como Wilco, My Morning Jacket o Band of Horses, ese momento que puede derivar su carrera hacia nuevos caminos, sin que esto signifique el abandono de su identidad.
Vamos, que mientras seguimos escuchando Stories don’t end, ya estamos ansiosos por saber adónde nos llevará el siguiente.

Suena la corriente: "Just beneath the surface" - Dawes



5 comentarios:

  1. No me acaba de convencer este cambio, me dejó helado a la primera escucha y me sigue manteniendo incómodo, lo encuentro insulso, sin gracia. No sé, volveré a darle una oportunidad, pero la verdad es que sin esperanza. Espero equivocarme y acabar disfrutándolo.

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    1. En el fondo, Niko, tampoco es un cambio radical, es una mirada más pop, un sonido más limpio (sabiendo que nunca fueron sucios...). Pero cada disco tiene su momento, si llega. Recupéralo en un tiempo, y si tampoco, a otra cosa, que hay demasiadas....

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    2. Anónimo12:26 a. m.

      Hola, he escuchado su nuevo disco unas cuantas veces ya...No me convencen las composiciones, creo que al intentar buscar nuevos caminos musicales han perdido frescura y naturalidad, hay un par de canciones buenas, muchas mediocres y algunas francamente malas...Los dos anteriores, sobre todo el segundo me fliparon. Que pena, en este nuevo disco incluso copian los coros a los mumford!!! Que falta de personalidad...

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  2. Anónimo9:17 p. m.

    Pues a mí me parece un magnífico disco, muy diferente a los dos previos, pero que me tiene totalmente enganchado. En fin, para gustos...

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  3. Evidentemente, el disco está dando de qué hablar... A mí, en cualquier caso, no me parece un cambio tan radical, y reconozco que aunque no lo ha hecho a la primera, ha ido entrando. De todos modos, Nothing is wrong era un disco muy difícil de superar, así que entiendo el intento de viraje...

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