
Curioso tipo este Graham Fitzpenn. Pareciera una más de esas psiques desquiciadas por los grasientos sonidos que pululaban en los Nuggets, los Pebbles, y demás píldoras del submundo psicodélico y garagero. Y hace honor a su desquiciamiento. Primero, bautizándose con un nombre tan feo como Majestico, que a primeras puede remitir a cualquier cosa menos a lo que se trae entre manos. (...)