
La cosa queda clara desde el título del disco. Billete de ida a Saturno o a donde sea, tal vez sin vuelta, que en destino uno se suele encontrar mucho más a gusto que en origen. Pero billete y viaje, al fin y al cabo. Porque lo que uno siente escuchando el nuevo disco de Julián Maeso es abandonar este grotesco 2014 y viajar a otra época que tendría sus muchos más y muchos menos, por supuesto, pero que se antoja confortable. (...)