
Uno siente cierta aprensión cuando escucha de un disco aquello de que es una perfecta reconstrucción de ambientes, de atmósferas capaces de retrotraerte a un espacio y momento determinado. A ver, todos los discos, excepto las monstruosidades inconexas, crean sus propios ambientes. Incidir en ello es muchas veces atisbo de vacío, de ausencia de otros asideros a los que agarrarse para tratar de salvar lo insalvable. (...)