
Uno escucha la canción que abre esta joya de disco, Happy Sad, y automáticamente piensa que debería ser el final. Ese tono de fanfarria de garito de Nueva Orleans, que imaginas cantada a altas horas de la madrugada y con alta graduación alcohólica en el cuerpo, se antoja más una despedida que un inicio. Pero la letra es la que está poniendo todo en su sitio: I got a song that’s happy and sad, part of it’s good, part of it’s bad! (...)