jueves, 25 de junio de 2015

Rafael Berrio
Paradoja (Warner, 2015)
Y pasamos por aquí


Benditas paradojas las que alimentan un disco que se llama precisamente Paradoja. Como que tras dos obras tan deslumbrantemente desnudas, aunque de contenido tensionado, como 1971 y Diarios, su autor haya dado una vuelta a la tuerca que alimenta la pastilla y revirado a agresiones eléctricas.(...)

Y máxime cuando aquellos dos discos habían abierto, aunque fuera de manera minoritaria, unas puertas hacia la alabanza, cosechando parabienes y enhorabuenas en cuanto texto y recitado tratara de diseccionar aquellas dos obras deliciosas.

Paradoja es también que la canción que abre un disco en el que los textos vuelven a ocupar un lugar más allá del mero acompañamiento, sea un instrumental. Y además un instrumental como Paradoja, sin querer usar más juegos de palabras. Incluso no es que vayamos a decir que una escucha a ciegas de dicho tema ya nos hubiera permitido afirmar que correspondía a Rafael Berrio, pero es que a pesar de su ausencia vocal y literaria, es tan Berrio como las demás canciones. Difícil trasladar cualquier concepto razonado aplicable a esta afirmación. Pero ya sabemos que la razón y estas aguas suelen ser totalmente inmiscibles. Paradoja, la canción, sirve también como carta de presentación de una banda que, una vez anunciados los nombres que la componen, explica algunas de las razones de su inmediatez eléctrica. Hablar de Rafa Rueda y Joseba B Lenoir es hacerlo de dos de los guitarristas más representativos de nuestro entorno. Lenoir ha paseado en varias ocasiones aguas arriba del Río y bien hemos disfrutado con su navegación. Si a ello añadimos el bajo de Fernando Lutxo Neira, habitual en la banda de Ruper Ordorika, y la batería de Félix Buff, que igualmente golpea las canciones de Willis Drummond, y todos se ponen bajo los mandos de Jonan Ordorika, se entiende mucho mejor la solvencia de unas notas y sonidos que aún así, tampoco destacarían más allá si no estuvieran sustentados en canciones.

Y, señores, estamos hablando de Rafael Berrio. Eso significa que estamos hablando de canciones que casi tratan de traspasar el genérico margen que delimita el término. Dotadas de la fuerza natural de una melodía, no sufren cuando pasan a ser un recitado, cuando pasan a ser una pulsión, cuando pasan a ser un latido y pareciera que tomaran caminos extraviados. Dan igual las guitarras sangrantes arañando un desarrollo suave como Niente mi piace que el enmarañado funk ensuciado con invocaciones a dadá en Contra la lógica. Los alambres de un Lou Reed a cuyo espíritu engatusó en aquel inolvidable homenaje servido en el ciclo Izar & Star están aquí muy presentes de nuevo.

Y por encima de todo, unas letras que podrían hacer palidecer, ruborizar a cualquier intento de rock en castellano, o en euskera, o en inglés. Hay tantos rasguños al sentido de vivir que uno es incapaz de atenderlos en su totalidad. Cada escucha anuncia nuevos hallazgos, y cada semana nuevos sabores. Uno, reciente víctima de ciertos malestares físicos cuando menos importantes, sopesa una y otra vez ese … ir mal de salud, en fin, vivir…, sabiendo que una lleva a la otra en eterna simbiosis. Pero lo mismo se pierde en desazonadores desencantos como los que abundan en Cambios a mansalva y decadencia, El animal que has sido o esa inolvidable, brillante y melancólica Mis ayeres muertos.

Y todo para desembocar en una oda como Inanimados. Una oda al sinsentido de vivir, y a la vez a la necesidad de vivir, a dejar un recuerdo cuando no estemos que no se sustente únicamente en el recuerdo que otros tengan de nosotros.
Porque es muy probable que éste no exista.
Y pasamos por aquí. Nada más.

Suena la corriente: "Mis ayeres muertos" - Rafael Berrio


6 comentarios:

  1. Te me has anticipado, my Lord. Me tiene muy enganchado. Necesitaba del Sr.Berrio algo así, más eléctrico. Abrazo.

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    1. De todos modos, sus canciones sobrepasan el hecho eléctrico o acústico. Están ahí y podemos gozarlas, sufrirlas y disfrutarlas.
      Ya dirás, querido

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  2. Sólo una pega: ¿por qué no saca estas maravillas en vinilo?¿o acaso este último, sí?

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    1. No le quito razón, señor. Y no sé bien si éste sí...
      Saludos

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    2. Anónimo6:19 p. m.

      Se sabe algo de este vinilo?

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    3. Pues hasta lo que yo sé, de momento no se le espera. Pero ya me gustaría equivocarme...

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