jueves, 3 de octubre de 2013

Danny & The Champions of the World
Stay True (Loose Music, 2013)
Caminos conocidos, caminos nuevos


Díganle por favor que lo escuche. Y no me refiero al bueno de Danny George Wilson. Él lo ha escuchado, lo ha sentido y lo ha creado. Nota a nota. Las mismas que empiezan directamente. Treinta segundos exactos de la canción, treinta primeros segundos de (Never stop building) That Old Space Rocket y uno ya está con la boca abierta. Ya ha sucumbido. Si en ese momento, aún antes de que Danny abra la boca, quito el disco, ya me consideraría un devoto sumiso de Stay True. (...)


Pero es que entonces Danny comienza a hablar y me cuenta cómo se va con su padre haciendo dedo a ver un concierto de los Fabulous Thunderbirds a sus catorce años, mientras esos toques de batería marcan el tiempo a unas guitarras soberbias en su placidez emocional. Se van a ver a Jimmie Vaughan y sabes que exactamente ése es el ambiente, ésa es la canción que suena a todo pero suena a nueva. Ya digo, con treinta segundos me hubieran bastado, pero me hubiera perdido lo que viene a continuación. Por favor, díganle a él que también lo escuche.

Porque este es un Cold Cold World, y a tu madre no le gusto, pero voy a hacerte sonreír, a pesar del frío. Meciéndote como lo hace él acompañado de sus actuales Campeones, pero dejándose arrullar en el estudio por viejos compinches de banda, por amigos, por gente que busca hacernos feliz de nuevo y hacerse un favor a ellos mismos.

Y uno ennegrece con el soul de Stop Thief! (que no se lleve nuestro amor), viaja al campo con Darlin’ won’t you come in from the cold, sabe que Other days es el concepto puro de épica austera, de la que no sobresale salvo por el sentimiento, pero capaz de llorar el alma, baila contenido ese vals polka bluegrass de Breaking out, con un estribillo que le encontrará al amanecer aún bailando y cantando sus sha-la-las, acepta el camino marcado entre el ruego inocente y la canallesca de Stay True, intuye que en un título como Been there before está escrito lo que significa este disco, el lugar donde ya hemos estado todos pero descubrimos con nuevos ojos porque él ha tenido la deferencia de guiarnos por los mismos caminos para hacerlos parecer nuevos, y disfrutas incluso Talkin’ about the weather, entre banjos y lluvia, quieres una garganta arrastrada entre los coros de Let’s grab this with both hands, reconoces como sueños de otros ese Time again esperando que todos los saxos sigan sonando como aquí, que no es otra manera que la de antes, la de hace mucho tiempo, y deseas por encima de todo que alguien le diga por favor que lo escuche. No, no a Danny, ni a sus chicos. Pero que lo escuche.

Y sientes esa desazón al intuir que, aún entre alabanzas, Danny & The Champions of the World parezcan seguir siendo considerados un grupo menor, después de lo que hizo Wilson con Grand Drive, de lo suyo en solitario, de sus ya cuatro discos con los Campeones, del concierto que nos regaló en el Colegio de Abogados de Bilbao. Pero lo menor crece y sin darte cuenta se convierte en mayor, como la niña para la que un día dejas de ser su hombre, como el niño que pasa a considerarte colega. Y crece porque sabe compendiar lo de siempre, lo que bebe del pub inglés de terciopelo roído por el alcohol, el campo americano arrasado por el sol y el barrio negro con tugurios de puta a veinte dólares. Barata pero melosa. 

Y encima el propio Danny Wilson es capaz de describir lo que ocurrió en aquellas sesiones como nadie puede hacerlo: pillados por el sueño en el sofá de la sala de control, grabando con la noche más que avanzada, con amigos y músicos dejándose caer por allí, inspirados por el gran soul, country y rock’n’roll de la Stax, de Muscle Shoals, de The Band, de Dan Penn y Spooner Oldham, de Dion DiMucci, de Van Morrison… de Ronnie Lane al encuentro de Ronnie Spector!

Díganle por favor que lo escuche, porque este disco es seguramente lo que el de New Jersey lleva queriendo hacer desde hace tiempo sin atreverse.

Y Danny Wilson lo ha hecho.

Suena la corriente: "(Never stop building) That Old Space Rocket" - Danny & The Champions of the World



9 comentarios:

  1. Grandísimo disco. De lo mejorcito del año. Junto al disco de Josh Ritter y Ron Sexsmith mis mimosines del año. Ostias, qué bueno. Como arropan mi alma esas canciones..... Y joder, ahora como hablo yo de este disco en la Isla? con este pedazo de Post que se ha marcado usted? Un saludo, y a disfrutar de Danny!

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    1. Querido extraterrestre, lo bueno de estos discos es que cada uno tiene sus propios ojos para disfrutarlos. Así que no me vengas con esas, que de seguro expresas lo que te ha hecho sentir. Besote enorme

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  2. El álbum es tremendo , es un no parar de escuchar , una cosita , la de "Other Days" es igualita a "My City Of Ruins" del Boss.Un abrazo , amigo.

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    1. Hay muchas canciones en este disco que suenan a otras, pero lo mágico es que en este caso no importa, le dan la personalidad suficiente para que vuelen solas.
      Abrazos

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  3. Te sales, cabronasssso, sabía que te habrías salido pero quería hallar el momento para leerlo con calma, con las nanas acostadas y un whiskycillo para acompañar tras la dura semana. Si Danny con 14 años fue a ver a los Fabulous con su padre lo entiendo todo mucho mejor. Recibe un abrazo.

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    1. Johnny,estoy convencí que la clave es ese concierto, que por otro lado, hubiéramos disfrutado como nuestro. Que no?

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  4. Anónimo4:44 p. m.

    Impresionante el disco, superior incluso a sus anteriores trabajos y eso era ya complicado. Despues de disfrutar su concierto en Liérganes vuelvo a casa flotando entre nubes, alucinado...En directo se supera con creces. Gracias por ilustrarnos con estas maravillas.

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    1. Dice la ya leyenda que lo de Liérganes fue tremendo. Yo lo gocé al día siguiente en Vitoria, y la nube continua...

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