lunes, 12 de noviembre de 2012

The Swingin' Neckbreakers /
The Rubinoos / Suzy & Los Quattro
Sala Hell Dorado, Vitoria-Gasteiz (10/11/2012)
Rock'n'roll Party!


Coger el coche un sábado por la noche, irte hasta Vitoria para ver una prometedora velada de power-pop y garage, y no poder consumir una mísera cerveza por mor de tu propia seguridad, es, cuando menos, una putada. Pero si, a pesar de ello, más allá de las tres de la mañana vuelves a casa con una sonrisa de oreja a oreja, algo ha ocurrido en dicha velada que ha merecido la pena. (...)


Y vaya si ocurrió. Porque en el entrañable bastión rock de Vitoria que es la sala Hell Dorado pudimos disfrutar de melodías, de guitarras, de fuerza, de bailes y de fiesta. Una palabra, fiesta, que siempre va unida a la celebración del rock’n’roll como energía primitiva. 

Los catalanes Suzy & Los Quattro presentaban su tercer disco, Hank, y como las buenas bandas de power-pop, ganan enteros en directo, donde su energía es capaz de poner a bailar al más escéptico. Ese batido energético de sonoridades pop, surf, toques motown, y espíritu 60’s con más de un pie en finales de los 70, resulta imbatible. Suzy Chain recuerda a las épocas doradas de los girl-groups, y es capaz de terminar por los suelos de la platea en Kick ass, pateando espíritus y estados de ánimo. Y BB Quattro, tras su bajo, confirma una teoría peregrina pero propia: en el power-pop, los bajistas suelen ser los tipos más dinámicos y divertidos sobre un escenario. Hank es uno de los mejores discos estatales publicados este año, pero tiene proyección internacional. Y no olvidemos que en su anterior trabajo, Stick with it, tenían canciones como Crazy on the phone, que de haber sido cantada por Blondie hace unos cuantos años, estaría en la memoria de todos.

The Rubinoos siguen manteniendo en directo un estado de forma y de ánimo envidiables. A la segunda canción ya habían gritado eso de fuck Romney!, pero lejos de amargarse con las jodiendas del día a día, saben convertir su actuación en toda una celebración. Ya decíamos hace unos días, en la semblanza que de ellos hicimos, que su música supone una auténtica píldora contra la molicie. Y es que cuando escuchas en directo canciones tan clásicas, tanto de su repertorio como de la historia del power-pop, como son I wanna be your boyfriend, I think we’re alone now, Hard to get, Hurts too much, la eterna Amnesia o ese Peek a boo de Jack Hammer, no puedes por menos que identificarte con una edad que ni ellos ni nosotros tenemos, pero que aún sentimos. Simpáticos, tratando de hablar más en castellano que en inglés, más que competentes instrumentalmente, saben rendir pleitesía a sus clásicos, Shake some action, y regalar en el bis la icónica, e irónica, Rock and roll is dead. Habrán pasado los años, pero de ninguna manera han perdido el espíritu.

The Swingin’ Neckbreakers pusieron la gota que faltaba para rebosar el vaso. Los de New Jersey son de esas bandas imprescindibles para que el rock’n’roll más underground continúe excitando los oídos. Su mejunje de garage, high-energy y rock’n’roll clásico bebiendo en los 50, pasado todo ello por una trituradora fuzz, es más que un sopapo a la versión descafeinada que hoy en día vemos demasiadas veces en el rock. Con ese punto de chulería propio del garage (así que vosotros sois los vascos, eh?), los hermanos Jorgensen, Tom al bajo y las voces y John a la batería, más la guitarra de Jeff Jefferson fueron calentándose a medida que avanzaba la descarga de adrenalina, pasando de la ortodoxia de You a los ritmos ramonianos de Saturday’s best como quien no quiere la cosa. Pero es cuando, no pudiendo dejar el escenario ante la insistencia del público (esto es un secuestro de rock’n’roll), arremetieron con los primitivos sonidos del rock, convirtiendo aquello en un continuo pogo sin fin.

Y como toda fiesta que se precie, llegó la recena. Los Neckbreakers acompañados por The Rubinoos en el escenario, el Twist and shout en los altavoces, y Tom Jorgensen saltando entre el público con su botella de whisky en la mano.

Hay alguien que hubiera hecho el viaje de vuelta en coche sin esa sonrisa delatora?

Suena la corriente: "Same all over the world" - The Swingin' Neckbreakers

5 comentarios:

  1. Me gustan mucho los Swingin Neckbreakers y me encantaría verlos en directo. Si encima en el mismo concierto van los Rubinoos y Suzy y los Quattro debiste pasarlo genial. Saludos.

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    1. Qué te voy a decir, JOhnny, fue una noche fantástica, todo salió con el desmadre necesario!

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  2. Anónimo11:37 a. m.

    A esas veladas te tienes que llevar al becario hombre!!!

    El Becario.

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  3. ¡Menuda fuerza de voluntad macho! Cómo se nota que eres de Bilbao! Yo en ese ambiente y con lo poco que me gusta conducir de noche, no me hubiese podido resistir y me habría quedado a dormir allí.
    Salud y ritmo.

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    1. Mad, que realmente es media hora larga, nada más! Y tal como están los monederos, dormir en un hotel es un lujo asiático!!!

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