viernes, 12 de noviembre de 2004

Papelones musicales

Oh, sí, bravo, qué maravilla, el número uno ha sido todo un éxito, se ha agotado en los kioskos, el nivel musical del país crece, ya somos la revista musical más vendida,… , bla, bla bla.

O como decían en una cuña radiofónica los días del lanzamiento, "ahora la juventud sabe y entiende más de música".

Y es que Los 40 ya tienen su revista. Y continúa el mamoneo de quienes se consideran representantes únicos del devenir del pop o el rock. Lo que no sale no existe, lo que no programamos es marginal, el buen gusto está en nosotros.

Y me hablarán de las diosesitas del momento, los nuevos cantantes del 0,7 %, del coranzoncito dulce que tiene el aguerrido rockero, del poder de las máquinas, del sentimiento. ¿Sentimiento? ¿Dónde?

Hace poco veía una grabación del especial sobre música que hicieron a raíz del nosecuantos aniversario de la constitución. El ínclito Luqui iba presentando lo que ocurrió. O lo que él decía que ocurrió. Porque el revisionismo atroz que nos invade en todas las facetas, también llega hasta aquí.

Hablaba el tal señor de las radios que fueron cruciales en aquellos años de finales de los 70 y principios de los 80. La maravillosa Onda 2, de Radio España. Quién de los que vivimos aquello puede olvidar a Gonzalo Garrido y su "Dominó", Mario Armero y su "Revólver", Rafa Abitbol, Juanito de Pablos, Patricia Godes (reina del soul). Radio 3, ya cuando desembarcaron Jesús Ordovás, el propio de Pablos.
Y ahí que me sale el tal Luqui, y comenta que también, y por encima de todo, Los 40.
No jodas, Los 40. ¿Pero es que apoyaron, al principio del todo, cuando un grupo lo necesita, a todas esas bandas? ¿Sonaron maquetas de Mamá, Nacha Pop, Tos, Los Bólidos, Los Zoquillos, Ejecutivos Agresivos, Los Cardíacos, Esqueletos, Siniestro Total y tantos, tantos otros?

Venga ya. Fueron esas otras radios, y multitud de emisoras piratas, en las que más o menos, muchos poníamos nuestros granitos de arena, rayábamos nuestros propios vinilos. Y no, Los 40 no tenían revista. Eran cientos de fanzines los que iban alimentando las ganas de leer música, e iban ayudando a crear poco a poco una cierta cultura musical, tras el largo y castrante vacío de muchos años.

Oh, bien, pero ahora ya somos mejores, ya tenemos nuestra nueva revista. Vale, Luqui. Eres un fiera.

Me voy a mi cueva. Que en el nuevo Ruta 66 está el Steve Earle en portada.
Jodidos extravagantes que somos!



Suena la corriente: "Strangers" - Ed Harcourt

miércoles, 10 de noviembre de 2004

Me tienes

Te saqué a bailar sonando una canción country. Porque siempre quise hacerlo y nunca lo hice. Creo que eran los Burrito en un momento relajado. Pero la pista era mi habitación. Te había amado como nunca lo había hecho, y me habías amado como nunca lo había sentido. Y quería tener tu piel, tu olor, tus pechos, tu pelo pegados a mí.

Y quería no parar de moverme. Y quería una armónica, una mandolina, un banjo. Quería una guitarra. Un vaquero, un chulo de pistolas, era yo. Pero seguro, muy seguro, simplemente por tenerte a mi lado.

Y sonaba el gruñón Dylan. Primero I’ll be your baby tonight. Y luego salté sobre la cama y bailé. I want you. I want you. I want you. Sé que la escribió para ti.

Y le conté al oído al viejo Hank Williams que no pare. Que me siga haciendo dar vueltas. Que nos regale notas. Que nos regale risas. Que nos regale llantos.

Porque aunque llueva fuera, aunque mis botas estén sucias, aunque el oeste (y el este, y el norte, y el sur) me/nos cansen, me tienes.

Y soñaré cuando Young cante tu canción. Que ya sabes que para mí sólo es tuya.

No lo olvides.
Me tienes.



Suena la corriente: "Alone with his guitar" - Hank Williams

lunes, 8 de noviembre de 2004

Sonidos del interior

Yo no soy objetivo. No tengo por qué serlo. No cobro por escribir sobre cualquier tema en un periódico. Alguna vez sí lo hice (escribiendo poco y cobrando poco, cosa que para un no-periodista, no está nada mal). Se trataba de recomendar un concierto para esa noche en la ciudad en la que entonces vivía. Tenía la enorme ventaja de que no me obligaba a asistir a dicho evento. Ventajas de la "pre-crítica". Eso sí, trataba de dar salida a la mayor de mis malas babas. Incluso me dijeron que en alguna discográfica me tenían por un amargado al que nada le gustaba. Y no se daban cuenta de que, muy posiblemente, la mayoría de las cosas que editaban no merecían la pena.

Pero no la merecían desde mi punto de vista. Porque repito, no soy objetivo, y no me da la gana serlo. Y menos en una barcaza como esta que surca un río que empiezo a considerar como mío.

Y este viaje me ha traído como pasajeros a personajes con los que he llegado a intimar. Y con alguno, aunque todavía poco física, empieza a nacer una amistad.

Jero, de Cielo Vacío, está ya más que unido a este viaje desde el principio (bastantes veces nos hemos encargado de hacerlo presente). CV está cumpliendo alguno de sus sueños. Y me alegro. Y yo pienso, veremos como ando de objetividad.

No la necesito. Reno son capaces de crear ambientes, de tocar fibras sensibles, de ejecutar con pulso sensaciones que me gustan. Sus influencias son claras, pero las mezclan con finura, como para que no se noten. La primera vez que oí una canción de ellos, me evocaron muchos sonidos. Especialmente de Galaxie 500. Y como degustador de todo lo que hace el caballero Dean Wareham (por cierto, perece que Luna se despiden con su último "Rendezvous"), ya quedé enganchado. Pero también me vienen Bob Dylan, Television (sí, han hecho que los recupere tras tantos años), la Velvet, Big Star (quien me regala en directo el "September Gurls" del señor Alex Chilton ya me tiene muy ganado), guitarras arrastradas, armónicas sucias, melodías etéreas…

Y sin embargo, cuando terminan, me queda el sabor, el regusto de Reno. Sus influencias han bailado con ellos, han participado en ese juego de danzas que supone la unión de varias personalidades, pero se han retirado a tiempo para dejar un todo propio.

He tardado en escribir esto. Lo sé. Una vez más, el coche se ha convertido en mi sala de audición. Empieza a ser algo habitual.

Y una vez más, no he querido ser objetivo. Porque no me da la gana. Porque huyo de ello como de la peste. Porque mi subjetividad es mi forma de sentir.

Gracias, CV.
Ahora soy yo el que espera. Es mi turno.



Suena la corriente: "M&M" - Reno

jueves, 4 de noviembre de 2004

Arbustos

Pues ha resultado que al final no he sido yo el contento, sino él. Y no digo que no me sorprenda. Pero en estos momentos, más me asusta.

Veo todo muy negro. Pero qué le vamos a hacer. Mis próximas lágrimas no van a ser por ellos, pase lo que pase.

Seguiré con mis cosas queridas, como decía ayer.

Y puestos a convivir con arbustos, me dedicaré al más suavecito.
Al más querido.



Suena la corriente: "Is the actor happy?" - Vic Chesnutt

martes, 2 de noviembre de 2004

Compás de espera

Hoy es uno de esos días en que todo el mundo parece mirar hacia el mismo lado. Al menos, el mismo lado del mapa. ¡Elecciones en U.S.A! ¡Válgame Dios! ¡Qué nervios! Al fin y al cabo, es casi como si fueran elecciones locales, teniendo en cuenta lo que nos afectan.

El caso es que no tengo muy claro si el mismísimo Dios habrá hablado esta noche con Bush, tal y como él dice que suele hacer. Ni si Kerry se habrá pegado un atracón de hamburguesas rebosantes de ríos rojos de ketchup conyugal.

A mí que me da que ninguno de los dos es algo más que un simple mediocre. Pero con tanto poder, como que esta mediocridad asusta aún más. El de ahora ya lo ha demostrado. El de ahora es uno de los seres más peligrosos del planeta. Así que espero que mañana pueda estar algo más contento. Yo, digo. No él.

Y bueno, saldrá la caverna hablando como siempre de los "good americans", de los "españoles de bien" y demás zarandajas para excluir a los que no pensamos como ellos, y nos llamarán "antiamericanos".

Bien, me enciendo un cigarro. Americano. Me sirvo un vaso de bourbon. Americano. Me pongo un buen disco. Americano. A ver, cuál puede ser. Con qué quiero acompañar este mi "antiamericanismo". Puede estar bien "Borderdreams. La ruta del americana". Tal vez estén hablando demasiado de él (claro, "demasiado" en los ambientes marginales, izquierdosos y antiamericanos, que diría la caverna. Para ellos todo es así). Pero no deja de ser un buen compendio de nombres muy aprovechables (y muchos nada nuevos, por cierto).

No, casi no. Me quedo con alguien un poquito más grillado. Howe Gelb me parece lo suficiente. Sus Giant Sand ya tienen nueva colección de locuras, "Is all over... the map". Ayer yo, conduciendo, bajo una lluvia torrencial, esquivando algún que otro coche que volaba de lado a lado, y después de dejar a Ella tras un fin de semana (largo) lleno de corazón, fumaba un cigarro y lo disfrutaba.

Sí, definitivamente, Giant Sand para esta noche de miedo (y esperanza).
Que sí, que ya, que soy un antiamericano.
Que te den, cavernario!



Suena la corriente: "Is all over... the map" - Giant Sand

jueves, 28 de octubre de 2004

Hoy hace un día espléndido

Hoy hace un día espléndido. De esos días de otoño, en los que aún parece que la tierra está indecisa, no sabe si abandonar definitivamente el verano y entregarse al invierno, o remolonear unas semanas más. En cama ajena. En tierra de nadie. Como a mi me gusta.

Y ese otoño parece que quiere quedarse, se aferra a lo que ve. Se agarra con vientos y lluvias, con fríos y calores, con dádivas, pero también con robos, hasta el punto de no dudar en quitarnos una hora este próximo fin de semana.

Recuerdo que de pequeño tenía pavor a la lluvia. No sólo a las tormentas, como muchos otros, sino simplemente a la lluvia, conque esta fuera únicamente una primera gota. Era algo que yo no podía controlar, caía de arriba, sin entender por qué.

Hoy son otros miedos los que tengo. Es el mismo otoño el que llega. Son otros ojos a los que me agarro.

Hoy hace un día espléndido.
Hoy llueve.



Suena la corriente:"Kissin Time" - Marianne Faithfull

lunes, 25 de octubre de 2004

Septuagenario

Alguna vez he leído por ahí (si no cito fuente es porque no la recuerdo, y no me gusta atribuirme ideas ajenas) que cuanto más joven es uno, más interés siente por los grupos, y que a medida que su edad se eleva, tiende más a los solistas (aquéllos que hayan echado a volar su imaginación más libidinosa, desistan, que simplemente hablo de música).

En fin, no deja de ser una sentencia bastante relativa, porque son tropel los grupos a los que podría citar y con los que aún mantengo relaciones sentimentales. Pero echando un vistazo a mis últimas incursiones, sí reconozco que los solistas son mayoría. Tampoco es que vaya a negar los años que, año tras año, me van cayendo, pero vamos, como que quiero creer que no influyen en mi selección personal.

Porque lo que me une a los sonidos que me sirven de suero es más una cuestión que viene de dentro, y a pesar de mis paseos por las cercanías de ciertos límites, espero no estar muy podrido por ahí.

Pero claro, por otro lado, me doy cuenta que espero ansioso el echarme sobre pecho y espalda (mejor entre oreja y oreja) el nuevo "Dear Heather" de un ya septuagenario Leonard Cohen, y que casi prefiero hablar de él antes de escucharlo, por esos miedos a la decepción que este tipo de reencuentros me producen.

Joder, 70 años ya!
Bueno, venga, vale, prometo la semana que viene desempolvar mis viejos vinilos de los Undertones. He dicho los viejos vinilos, no a ellos (que también tienen ya sus años).



Suena la corriente: "I'm your man" - Leonard Cohen

jueves, 21 de octubre de 2004

Estacionamiento limitado

Me da miedo contar, sumar, los minutos que a diario dedico a (tratar de) aparcar el coche, de dejarlo olvidado por un tiempo después de un día (y otro, y otro, y…) con más desasosiegos de los juiciosamente recomendables.

Una vuelta, y otra vuelta, viendo cómo el reloj avanza, cómo me cruzo varias veces con otra gente que está en las mismas, cómo cada vez se me hace más insufrible el tiempo que tardo en poder refugiarme en mi espacio, en mis cosas, en ese útero sobre el que poseo el control.

Ayer me dio todo igual. No se si fueron 60, 90 o más los minutos empleados. Fumaba. Paraba. Seguía. Volvía a fumar. Me alejaba. Volvía. Miraba tiendas. Disfrutaba neones, ruidos, pasos lentos o rápidos, voces, gritos, risas, llantos.

Ayer podía haber pasado horas sin encontrar un lugar donde dejar descansar al monstruo de cuatro ruedas. Porque ayer, ahí dentro, rodeado por cristales en lugar de paredes, sonaba Nick Cave, sangraba "Abattoir Blues", lloraba "The Lyre of Orpheus".

Y yo no necesitaba nada más.



Suena la corriente: "The Lyre of Orpheus" - Nick Cave

sábado, 16 de octubre de 2004

"Besos más dulces que el vino"

El cabronazo lo ha vuelto a hacer. Si algo tengo claro, es la música que quiero que me acompañe en el apocalipsis del mundo (o de mi mundo). Quiero la voz de Tom Waits como fondo sonoro enmarcando la escena de unos ojos cínicos viendo lo ya previsto, cómo todo se va al garete.

"Real Gone", su última rodaja, ha vuelto a atraparme como sólo él sabe hacer. Son canciones en las que el blues, el folk, el country, el rock, se desprenden de oropeles al uso para mostrar su cara más leprosa, su esencia más rítmica, su esqueleto completamente descarnado.

Nos ofrece cánticos propios de una legión de esclavos recogiendo algodón dos minutos antes del fin de todo. Nos asusta con su particular visión de la sangre africana que corre por cualquier ritmo latino (Marc Ribot algo tendrá que ver). Nos muestra a Nashville después de la hecatombe. Pero también nos hace llorar y sentir el dolor/placer de cualquier desamor/amor.

Y como guinda del pastel, adorador como soy de quien sabe cerrar un trabajo clavando espinas en la piel, nos regala un escalofrío, "Day after tomorrow (en apoyo al movimiento Moveon.org) que debería ser escucha obligada para cualquier soldado desplazado a cualquier guerra (aunque una muy en concreto) de las muchas que sangran este principio de siglo, que cada vez parece más el fin de un tiempo.

Por mi parte, sigo con mi whisky y su ritmo.



Suena la corriente: "Day after tomorrow" - Tom Waits

jueves, 14 de octubre de 2004

Los maricones somos mayoría

Leo en el periódico una frase que me hace salir de mi habitual (último) letargo:

"Pobre Europa, los maricones son mayoría".

Si estar en contra de tipejos como Berlusconi y la bazofia humana que atiende por sus ministros es ser maricón, por supuesto que lo soy, somos muchos los maricones.
Si estar en contra de los ángeles exterminadores que se juntaron en las Azores (Barroso estaba olvidado, y es de la misma calaña) es estar en contra de la libertad, lo estoy.
Si estar a favor de un aborto libre, uniones entre quienes se amen y adopciones realizadas desde el corazón, es ser un fundamentalista ateo, lo soy.
Si sentir vergüenza ajena por los desfiles de exaltación militarista, por mucho que me los quieran vender como ejemplo de concordia, me convierte en un vendepatrias, lo soy.
Si más de la mitad de las veces que leo la prensa y veo las noticias, me cabreo, y eso es que soy un amargado, pues lo soy.

No tengo banderas ni patrias, más allá de las prendas y el lecho que comparta con Ella.
No tengo ningún tipo de fe, más allá del cariño por mi gente.
No siento ningún himno, más allá de la música que me acompaña (lagrimita por la muerte hace unos días de Bruce Palmer, bajista de los inolvidables Buffalo Springfield).

En fin, seguiré aquí, con mis soledades.



Suena la corriente: "Do I have to come right out and say it" - Buffalo Springfield

miércoles, 6 de octubre de 2004

Deudor

Le debo besos a Ella.
Le debo cariño a mi gente.
Les debo tiempo a mis amigos.
Le debo horas a la noche.
Le debo música a mi cerebro.
Le debo alcohol a mi hígado.
Le debo un sentimiento sobre Reno a CV.
Les debo un gracias y algo más a los Mistakens.
Le debo dinero al banco.
Le debo trabajo a mi jefe.
Le debo atención a este Río.

Mi balanza comercial está echa una ruina.


Suena la corriente: "She pays the rent" - The Lyres

viernes, 1 de octubre de 2004

Tribus urbanas

Los que vivimos la música como algo más que un mero entretenimiento, algo más que un mero hilo musical de fondo, algo más parecido a una Banda Sonora que remarca los tiempos álgidos de nuestra vida y amansa los momentos relajados, sabemos que esa música influye en nuestros estados de ánimo, y éstos en la elección de aquélla.

Y como también sabemos que no somos otra cosa más que simples (o complejos) animales, pues nuestras diferencias no son muchas.

El caso que es que unos estudiantes de un colegio de Las Palmas de Gran Canaria se han dedicado a hacer unas pruebas sobre la influencia de diversos estilos musicales en unos lindos animalitos, unas ratas que se han tirado diez días, a razón de doce horas diarias, escuchando diversos estilos. Por supuesto, el estudio tiene resultados, y la interpretación de los mismos puede ser una ardua tarea.

El grupo sometido a la escucha continua de canto gregoriano, adelgazó de forma considerable; las que se dedicaron a la música latina, sufrieron accesos de sed incontenible; quienes escucharon isas canarias, aumentaron sus niveles de azúcar en sangre y engordaron; y las que sufrieron doce días de heavy metal entraron en un estado de agresiva hiperactividad.

En fin, yo creo que las gregorianas se hicieron ascetas, las latinas dominaron el merengue y las canarias se pasaron con el mojo picón.
Pero nada me explica por qué las jevilongas se pusieron hiperactivas.
Riff.
Raff.
¿Hiperactivas? Pero, ¿movían sus melenas al viento?



Suena la corriente: "Rat race" - Dr. Feelgood