
Supongo que la música que acompaña a cada uno durante los meses de verano dependerá de los estados de ánimo. Al fin y al cabo, igual que el resto del año, ya que hablamos de algo indisolublemente unido a nuestras sensaciones. O al menos, así he pensado siempre que debería ser, aunque oído lo oído por esos garitos de dios, me temo que la gran mayoría deja de lado esa sensibilidad a favor de la uniformidad. Pero no nos desviemos.(...)