
En muchos casos depende de la capacidad que tiene cada uno de traspasar la frontera que lleva su música al sitio exacto donde pretende estar. Y no puede haber duda de que el americano Kurt Baker quiere hacer de cada noche un fin de semana, de cada viernes un viernes eterno, de cada acorde la posibilidad de olvidar la mierda que nos rodea. Nos ofrece vagar por un territorio lúdico a golpe de eléctrico power-pop. Nada más, no andes buscando otros gatos. (...)