miércoles, 11 de febrero de 2015

Paul Zinnard
Clean-cut and rude (Two Mad Records, 2014)
Caldos tórridos


Hablábamos hace dos años y medio de los músicos de emociones fuera de listas, de las historias musicales del mallorquín paseante por Madrid, de los caprichos sorpresa que uno puede llegar a encontrarse en cualquier cubeta de tienda de barrio (cuando en cada barrio había una tienda de discos…). (...)


Hablábamos de ello y podíamos hablar de decenas de músicos, pero lo hacíamos de Paul Zinnard. Y lo hacíamos de Orbit One, aquel segundo disco en el que era capaz de contrastar dos almas, una acústica, otra eléctrica, ambas tamizadas con la efusión de la música americana y la punzada de las canciones verbalizadas con corazón. Y pasados estos dos años y medio, tenemos nueva rodaja, Clean-cut and rude, tenemos media hora de fogosidad instrumental, de algarabía melódica como bien sabe hacer Zinnard. O su alter ego Carlos Oliver, que siendo el nombre real, queda opacado o fusionado por el creador. Porque si exceptuamos Rain or no rain, que a pesar de su inicio acústico pronto deriva en un medio tiempo pleno de soul y terciopelo, las otras siete canciones caminan entra la exuberancia y el dardo directo, con las esquinas llenas de mugre de cualquier garito de rock y alcohol. Como el propio Zinnard se ha encargado de decir, son canciones casi vomitadas en el estudio, durante tres intensos días de marzo de 2014, pensadas, ejecutadas y escupidas como si el directo fuera su placenta. Con una banda base de nombres como Cristian Chilo, Miguel de Lucas, Santi Guillén y un Mauro Mietta una vez más en estado de gracia, como en tantos discos en los que participa, con unas teclas que se esparcen por cada canción para dotarlas de la sexualidad musical de la que un piano o un órgano es capaz. Que otros invitados, ya sean el saxo de Iñaki Akistarain o la armónica de Willie B. Planas ayuden a la limpia suciedad final, dice mucho de la capacidad de rodearse del propio Zinnard.

Y aunque ese Red or Blue tenga la médula de las guitarras y las voces del más melódico Lou Reed, o que disparos a quemarropa como You and I recuerden la elegancia de Elliott Murphy, o que todo el disco esté arrebatado por ese aire a rock americano de estirpe Rompedor de Corazones en la Calle E, hay en él un aire a Graham Parker y sus Rumour, con esos tonos ocres del soul pasado por la barra del bar, posiblemente a cargo de los teclados, como hemos apuntado, que otorga al disco un cariño especial.

Son canciones que entran tan a la primera que uno cree haberlas escuchado antes de Clean-cut and rude. Son canciones que sin duda no cambiarán el devenir de la música, y cuya carga emocional seguramente no pueda competir con las de Orbit One. Pero tan honestas y tórridas como los sentimientos.
*Compra el disco a tu dealer habitual o a través de le web de Paul Zinnard
Suena la corriente: "All around the world" - Paul Zinnard



2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Uno de esos músicos nunca bien correspondidos y siempre necesarios

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