viernes, 4 de julio de 2014

Creedence Clearwater Revival
Del Río Verde al Río Rojo


Son los recopilatorios cajones de sastre en los que colar unos más o menos manidos éxitos para disfrute de nuevas hornadas y desbarre económico del coleccionista, completista o enfermo crónico. El que todo lo quiere tener. Pero evidentemente, hay excepciones que hacen precisamente de ese recopilatorio una obra mayor. Habitualmente coincide con los grandes nombres, porque precisamente por eso son grandes. (...)


Y por más que uno quiera y vuelva cada dos por tres a la discografía oficial, es Chronicle una de esas joyas en las que los surcos del vinilo envejecen  como los buenos vinos a cada escucha. El volumen 1, que el 2 es otra cosa (también excelso), acomoda un número de canciones como si la intención fuera una procesión de éxitos fuera de todo control. Cómo si no se puede entender que las 20 canciones aquí incluidas alcancen las cotas de paroxismo rock una tras otra, con sus matices especiales, con sus ritmos de pop robusto, con sus humos y vapores del pantano, con la fuerza arrolladora del rock con roll, con la inmediatez del himno garagero, con el calor de la negritud, con la sensibilidad del medio tiempo que parece apaciguar la lluvia y simplemente anticipa un adiós.

La Creedence Clearwater Revival dejó en sólo cuatro años de vida una carrera más allá de las expectativas de cientos de dinosaurios. Fueron siete discos, alguno con sus más y sus menos, por supuesto que alguno prescindible (en conjunto, porque siempre habrá joyas ocultas y sólidas individualidades), pero al menos una tetratología, o una pentalogía, o una sextología, de puro ensueño. Y el paso del tiempo no ha hecho otra cosa más que ir aposentando esos acordes como la conjunción perfecta de lo que uno entiende por música. Y sinceramente, esa especie de ostracismo sólo roto por aparentes y pudorosas reivindicaciones nunca nos pareció justo. En épocas de recuperación continua de todo y de todos, la CCR parecía esperar mejores tiempos, como si sufriera de nuevo el mazo excluyente de quienes en su día quisieron dejar aparcada la diversión con sentido por la nula y vacía reflexión. Tímidamente la cosa ha ido cambiando, porque no podría ser de otra manera.

En un mundo de exageraciones continuas, nosotros solo somos uno más. Un actor al que además le gustan esas exageraciones, esas sentencias lapidarias que tienen mucho de ímpetu incontrolable y poco de sensatez reflexionada y obtenida por eliminación. Pero somos así, y alguna vez hemos dicho que la CCR fueron el mejor grupo de rock’n’roll del mundo. Así, de rock’n’roll. Tal vez no se pueda decir. Pero sí se puede pensar.

No vamos a entrar en discusiones. Lo decimos, y mañana nombraremos a otros, como veletas de pasión y de postura, como estiletes de nuestras simples emociones. Sí, pero lo son. No es necesario, para nosotros al menos, un repaso crítico y analítico. Están por doquier si alguien quiere buscarlos. Sus canciones han apelado a nuestros más íntimos instintos, y así es como nos sentimos ante la visita de John Fogerty. Dicen que en un entorno incomparable, y uno no sabe si hablan de Hoyos del Espino y del supuesto mágico bosque que acoge el festival Músicos en la Naturaleza, o si bien hablan del entorno que pueden crear un grupo de canciones eternas. Porque repasas los setlists de sus últimos conciertos, y sabes que allí sonarán. Porque repasas los comentarios de sus últimos conciertos, y dicen que allí estuvo el espíritu de la Creedence. Claro que no lo será, que no olvido a Tom Fogerty, Stu Cook y Doug Clifford, pero Fogerty era el corazón, el alma y la médula espinal de un cuerpo aún vivo. Y lo sabe, y se emplea en recuperar lo que fue, él que durante mucho tiempo se vio obligado a estar alejado de ello.

Y nosotros lo veremos. Aunque ello nos lleve a un síncope emocional.
Proud Mary volverá a hacer rodar su hélice y navegará el río. Que será verde, pero río al fin y al cabo. Y siempre agradeceré a mi hermanita que haya hecho posible esto. Ya irá unida a ese sentimiento.

Suena la corriente: "Proud Mary" - Creedence Clearwater Revival



4 comentarios:

  1. Allí nos vemos entre la marabunta. Abrazos.

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  2. Anónimo10:46 a. m.

    Vasko: me ha encantado: el concierto, el bosque rockero y tu sentir sobre lo que representan CCS y lo que representó Fogerty!!! y me encantó verte!! Un abrazo fuerte!! Mayte TL

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    1. Mayte, un gustazo, después de tanto tiempo que nunca deberíamos dejar pasar... Hablamos poco, pero allí estuvimos. Un beso muy fuerte para ti y César.

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  3. Los Chronicle son ideales para apreciar a la Creedence, lo mismo que este apasionado artículo. Abrazo.

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