martes, 1 de abril de 2014

Lydia Loveless
Somewhere Else (Bloodshot / Bertus, 2014)
La tradición eléctrica


Pareciera que con este Somewhere Else, la jovencita Lydia Loveless anda haciendo más ruido que con cualquiera de sus dos trabajos anteriores, además del ep de cinco canciones que editó el año pasado. Ruido dentro de los desgraciadamente pequeños márgenes a los que se ve abocado el rock que chupa directamente de la raíz americana nacida en la extensa tradición country y folk. (...)


Pero la rubia de Ohio que aún no ha cumplido los 24 años empieza a ser posicionada en los peldaños anteriores al trono que de momento parece ocupar de manera estable Lucinda Williams. Tiempo y carretera precisa aún Loveless para esas ansias de quita y pon tan habituales entre las huestes adscritas a la última novedad. Pero fuerza, energía, actitud y aptitud posee de sobra para enmarcar los pasos que lleva ya años pisando, desde que compartió de niña lumbre y tiempo con los músicos que su padre contrataba para un garito local. Y esa tradición que bebe sus musas en las voces de profundas cantoras de la esencia americana como Loretta Lynn o Patsy Cline (nombres omnipresentes en cualquier texto acerca de la Loveless, como palpable demostración bien de nuestra total falta de originalidad, bien de unas enseñanzas correctamente aprendidas por parte de ella) fue mezclada con la energía desasosegada cercana al punk que se le debería suponer a cualquier joven.

Sí, pero Somewhere Else es un paso más allá, donde sin olvidar ambas facetas, la energía pura del rock de guitarras está más presente. Tanto, que por encima de su voz, de sus historias de desamores tortuosos, soñados, inalcanzables y en muchas ocasiones tan explícitos que resultan sorprendentes para una vida aún tan poco vivida, son esas guitarras enérgicas, rasposas, eléctricamente juveniles las que enganchan casi a la primera. Sí, desde la primera Really wanna see you, que suena como un rotundo pelotazo de rock americano pasado por la batidora melódica del power-pop. A ver, esta canción hubiera desentonado en el cancionero de unos Replacements, por ejemplo? En absoluto. De la misma manera que la siguiente y espléndida Wine Lips comienza trayendo de primeras a la memoria el Carolyn de The Dream Syndicate pasado por el tamiz de raíz al que Wynn sometería su música en Danny and Dusty. Es esa mezcla de pop de alto contenido eléctrico, con puro sabor a la new wave americana de los 80 (esas guitarras en To Love Somebody), y la tradición reflejada en esa declaración de amor que es Chris Isaak, la que da nombre al disco o Everything’s gone, con su evocador toque folk, la que resulta imbatible. Sin abandonar el aire callejero pero adulto de Head, que enlaza con la Patti Smith de Gone again, ni el gusto por la intelectualidad poética que tanto atrae a cierta parte de la americanología musical en Verlaine shot Rimbaud.

Ni ella ni nosotros vamos a ofuscarnos con esos tronos apuntados. Ella, porque demuestra tener más de dos dedos de frente y lo que es más importante, canciones y ganas. Y nosotros, porque lo que toca es disfrutar de este Somewhere else como lo estamos haciendo.

Suena la corriente: "Really wanna see you" - Lydia Loveless



2 comentarios:

  1. Pues a disfrutar de ella me dispongo. No la conocía, pero me gusta la reseña, me gusta la canción y me gusta también su nombre...
    Saludos

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    1. Tres razones como tres soles...

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