jueves, 2 de mayo de 2013

Kurt Vile
Wakin on a pretty daze (Matador, 2013)
Lisergia de primavera


Que una canción como Wakin on a pretty day pueda jugar contigo de la manera que lo hace, te enrede en sus espacios, amplios, soñadores, te eleve, te adormezca y despierte a la vez, te acaricie con esos toques de guitarra y esa voz lánguida pero sincera, durante los nueve minutos y medio que dura, es algo que hay que disfrutar como quien paladea el más sabroso caramelo. (...)


Es el primer corte del casi homónimo Wakin on a pretty daze, el primer y abrumador banderín de enganche de esta nueva obra suculenta de Kurt Vile. Un tipo que a pesar de los aromas lisérgicos, de esa psicodelia flotante entre líneas del mejor power-pop escuchado en mucho tiempo, lleva una vida de lo más tranquila y familiar en su Filadelfia natal. Atrás van quedando tanto su participación en los albores de The War on Drugs como sus casetes caseras, sus cd's regrabables que vendía por todos lados, su lo-fi de las primeras referencias en solitario. Más cerca se intuyen los caminos que ya comenzó a explorar en su anterior disco, Smoke ring for my halo (2011), producido al igual que el que nos ocupa, por John Agnello. No se puede negar que ese aura catatónico que tantas veces nos abrazó en trabajos de Dinosaur Jr., está aquí también presente, pero de manera más delicada, como ese anillo de humo que poco a poco te va envolviendo en virutas de sopor.

Cuando comienza el riff de guitarra que acompaña KV Crimes como un mantra, puedes recordar las joyas pop que cantaran y sufrieran Reed y compañía en la época Velvet. O los comienzos de Was all talk pueden remitirte a propuestas más actuales como las lisergias de Magic Castles o los bellos parajes sobrevolados por Lightships. Sí, pero Kurt Vile empapa sus composiciones de su propia personalidad, de su propia cadencia temporal, o casi de la ausencia de ésta. No concibo mejor manera de escuchar este disco que tumbado sobre la hierba, con los primeros calores primaverales, la mente divagando y apelmazada por la melaza de líquidos varios.

Dejando correr el tiempo entre canciones que no son precisamente cortas, pero que prescinden de la urgencia instantánea para ir atrapándote con sus malsanos encantos. Es mi disco tórrido del momento, mi disco espacial, ese que busco año tras año para acompañarme en mis paseos oníricos, cuando no importa sentirte aplastado por el calor del mediodía y la gota de sudor sobre la frente. El que me trae de nuevo el tono vocal de Lou Reed sobre distorsión emulsionada en Girl called Alex, el folk atemporal de Never run away que se adentra por el sonido orgánico de Tom Petty, el pop de Shame Chamber o los casi once minutos de volutas de fuego nocturno de Goldtone, que por mí, podría ser eterna.

Para qué voy a desperezar el cerebro, si Vile pone la banda sonora a este viaje.

Suena la corriente: "Wakin on a pretty day" - Kurt Vile



1 comentario:

  1. Anónimo9:33 a. m.

    Totalmente de acuerdo con tus palabras,para mi de lomejor de 2013.

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