lunes, 2 de julio de 2012

Patti Smith
Banga (Columbia, 2012)
La coherencia de la edad


Madurez es una palabra que tiene varios filos. Siempre la he considerado en cierto modo peligrosa. Si la pronunciamos como certificación de una edad biológica, resulta aceptable. Pero el sesgo que le damos cuando hablamos de un artista, de un creador, contiene pliegues que van más allá. Entendida como atemperación sobrevenida de energías pasadas no me gusta, ni lo más mínimo. Por eso huyo de ella cuando la leo, la escucho, la intuyo. (...)


Por eso, cuando la veo asociada a alguien que ya ha pasado las seis décadas, desconfío. Madurez y la Patti Smith de 2012 aparecen demasiadas veces una al lado de la otra. El rock punzante, punk o proto-punk de su gloriosa trilogía inicial, Horses (1975), Radio Ethiopia (1976) y Easter (1978) tal vez ya no taladre altavoces, pero su energía, su mala baba, su visión del mundo, y, por encima de todo, su cortante sensibilidad, siguen presentes. Es eso madurez? Sí, claro, es una evolución al compás de la que ha llevado su vida. Pero en absoluto ha atemperado las sensaciones que producen su persona, su voz, sus canciones. Al menos, no en este Río.

Patti Smith es una persona feliz en los ambientes culturales en que se mueve en la actualidad. Poeta, actriz, fotógrafa, artista con varias instalaciones exhibidas por el mundo y escritora, con un libro de memorias, Just Kids, que ganó varios premios literarios. Reconocida por diferentes universidades americanas, pareciera que la música, el principal afluente creativo que había encauzado su vida, hubiera quedado en segundo plano. Su último disco de canciones propias, Trampin’, estaba datado en 2004. Y ahora, ocho años después, nos presenta una colección de canciones bajo el genérico nombre de Banga, porque es lo que le apetecía, porque es lo que sentía. La presión de la industria ya no va con ella. La ha sufrido, la ha padecido, la ha combatido, y ha salido triunfante. Y las sensaciones que produce Banga intensifican ese punto de vista.

Sus referencias e inquietudes culturales marcan las canciones, sobrepasando en la mayoría de los casos los conocimientos del oyente o el cronista. Y sin embargo, no es ello un pero a la hora de disfrutar del disco. Da igual que Banga sea el nombre de un perro que aparece en la novela El maestro y Margarita de Mijaíl Bulgákov si acto seguido nos ofrece una joya como Maria, dedicada a la actriz Maria Schneider. Da igual que se adentre en los crípticos mundos de Sun Ra en Tarkovsky (The second stop is Jupiter) si lo combina con la majestuosa sensibilidad a ritmo de vals de This is the girl, dedicada a Amy Winehouse (… a song I wish we never had to write…). Nunca Amy ha sido tan sensiblemente llorada. Da igual que Seneca y Constantine’s dream avancen por los caminos del spoken-word, cuando marcan el contrapunto la fuerza rock de April fool y Fuji-San. En definitiva, da igual que divague sobre los sentimientos de Americo Vespucio al contactar con los indígenas de su nuevo mundo en Amerigo cuando cierra el círculo con la sentida versión de After a gold rush de Neil Young, con los coros infantiles entonando el …look at mother nature on the run in the 21st century…

Porque Patti Smith encara el futuro, que es lo que realmente le importa. Y lo hace de la mano de sus escuderos, los de casi siempre, aquellos que han demostrado una lealtad casi inédita en el mundo del rock. Y está el fiel Lenny Kaye, y Jay Dee Daugherty, y Tony Shanahan, y Tom Verlaine, que vuelve a hacerte soñar con cada nota que sale de su guitarra. Y por supuesto, la voz, la personalidad, la sensibilidad de Patti Smith.

Madurez? Coherencia. Es más exacto.

Suena la corriente: "This is the girl" - Patti Smith



4 comentarios:

  1. Un disco imprescindible de la presente temporada. Excelente reflexión sobre la madurez, no lo habría podido explicar mejor de lo que tu lo hashecho.
    Saludos

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    1. Ay, la madurez, ese arma arrojadiza! Y sin embargo, capaz de sentar tan bien!
      Un abrazo y gracias.

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  2. Anónimo10:38 a. m.

    buena critica de un buen disco
    porque a la hora de escribir sobre Patti Smith la mayoria de los criticos caen en el topicazo pero tu no

    no entiendo a quienes critican a algunos musicos porque sean viejos....lo que importa es la musica BANGA no suena como HORSES logicamente porque han pasado 37 anyos, claro es el disco de una persona de 65 anyos pero es discazo, le da la vuelta a muchas jovencitas y jovencitos jaja

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    1. Pues te agradezco tus comentarios, cómo no!
      Y coincido contigo. Horses ya fue, y tratar de repetirlo sería lo criticable.
      Un saludo.

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