miércoles, 13 de junio de 2012

Lightships
Electric Cables (Domino Records, 2012)
La pócima de la belleza


Contaba mi abuelo viejas historias sobre seres prodigiosos que habitaban las tierras costeras y del interior de Escocia. Seres que habían partido mucho tiempo atrás en busca del santo grial de la melodía, preñada de belleza, nostalgia y evocación. Seres que habían osado aventurarse por otras tierras, habían tomado el hilo de otras investigaciones similares, habían conseguido empaparse de la esencia de las mismas, y habían decidido plasmarlo todo en lo que en su época llamaban canciones. Crearon una hermandad a la que dieron el nombre de Teenage Fanclub, y a través de  ella, continuaron su búsqueda de la felicidad por entre la belleza. (...)


Contaba mi abuelo que durante sus aventuras, esos seres escudriñaron en los oscuros manuscritos que otras hermandades habían dejado preparados. The Byrds y Big Star habían dedicado su vida a la búsqueda de belleza similar, y sus conclusiones sirvieron a nuestros escoceses para alimentar sus obras e inquietudes. Qué caras ponía el viejo cuando me enseñaba un trozo de plástico negro metido en una funda de cartón con una bolsa de caudales dibujado en ella. O cuando hablaba de la primera vez que vio a la hermandad, acompañando a otros viejos cabalistas, de carácter mucho más agrio, que respondían por Nirvana, en las tranquilas aguas de la costa levantina.

Porque decía el abuelo que aquella búsqueda de la belleza estaba estrechamente ligada al mar. Y aunque en Escocia los mares son de aguas groseras, ellos bebían en las fuentes del Pacífico, donde unos tales Beach Boys habían trabajado en similares coordenadas.

La hermandad Teenage Fanclub continuó publicando sus descubrimientos, e incluso llegó un día en que miembros de la misma decidieron editar conclusiones propias. Gerard Love era uno de estos seres, de los que, en opinión de mi abuelo, había encontrado explicaciones más profundas  a sus anhelos. Siempre había estado allí, desde el principio, con su voz y su bajo, aprovechando los resquicios que le iban dejando Norman Blake y Raymond McGinley. Pero muchos sabían que albergaba tal cantidad de conocimientos, que cuando los escribiera en los surcos que se usaban por entonces, la luz estaría más cerca del final.

Del salitre del mar y de la luz era de lo que hablaba mi abuelo, por eso se emocionó cuando Gerard Love llamó a su hermandad Lightships, y a su obra, Electric Cables. Y no era otra cosa más que diez estudios sobre el placer que puede producir en el cuerpo humano la belleza. Eran tiempos oscuros, preñados de ladrones y estafas, por lo que Electric Cables fue recibido como un maná. Era un compendio de elegías compuestas por guitarras cristalinas, flautas, teclados, instrumentación orgánica y eléctrica que apelaba a los sentimientos, a la repetición como sustrato rítmico, a la ensoñación de arpegios oníricos, al vuelo del fluido mental, a la melodía como base esencial, en definitiva, a la belleza de unos ojos que miran a los tuyos, del salitre del mar, de la sombra de un árbol, del abrazo de un amigo, de la savia de un beso.

Él, mi abuelo, sabía que Gerard Love era un loco clarividente, y como tal, iba a pasar desapercibido. Pero había sido capaz de alegrar momentos oscuros. Porque aquellos días del año 2012, había encontrado la esencia de la belleza hecha canción.

Suena la corriente: "Two lines" - Lightships



9 comentarios:

  1. Joer, joer, joer, qué bonito post, de verdad. Le contaba ayer a Joserra que ya lo tenía y que me gustaba pero con esto me voy a entregar mucho más, que para eso somos del club de fans de los eternos adolescentes. Muy grande tu abuelo. Abrazo.

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    1. Sí, el viejo solo trató de ser una buena persona. Y vio la belleza en este disco!

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  2. Conclusión: hay que hacer caso a los abuelos. Ellos son los auténticos sabios.

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  3. Has contado el cuento perfecto, como siempre! Somos de esa Hermandad! Un abrazo

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    1. Es que discos como este ayudan a que los abuelos contemos historias.
      Ya te imagino de la hermandad, ya!

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  4. Anónimo8:27 p. m.

    Me ha emocionado casi tanto leer tu post, como la primera vez que escuché el disco. Vuelvo a él con otros oídos y otros ojos gracias a las historias de tu abuelo.

    Sarita GPiris.

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    1. Es que el disco es realmente emocionante.

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  5. Anónimo1:37 p. m.

    Por cierto, ayer por sorpresa descubrí un grupo primo hermano de Teenage fanclub que estuvo tocando aquí en Mallorca: Dropkick de Edibunrgo, fue como tener un pedacito de la banda de Gerard Love en directo.

    Sarita GPiris.

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