viernes, 20 de enero de 2012

Johnny Otis (28 Diciembre 1921 - 17 Enero 2012)
Alma Negra

Ha muerto el llamado The Godfather of Rhythm & Blues, Johnny Otis. Y pudiera parecer que alguien con tan negroide título, no podía ser más que afroamericano. Pero una vez más se demuestra que el color de la piel, aparte de pigmentación, tiene mucho que ver con sentimiento. Sí, nada de científico hay en esta afirmación, pero quién quiere ciencia cuando hablamos de algo tan emocional como la música. (...)



Johnny Otis, era hijo de inmigrantes griegos que regentaban un ultramarinos en un barrio negro de su ciudad, Vallejo, en California. Una historia como hemos visto y leído miles en películas y libros. Pero siendo un adolescente, el joven John Veliotes interiorizó totalmente la cultura negra en la que se desenvolvía, y cambió su apellido por el más sonoro de Otis. Y no, no fue un simple cambio por integración en una comunidad que le acogía. Era una identificación total con el entorno y cultura, lo que le llevó a participar activamente en la lucha por los derechos civiles de los negros, escribir en periódicos de dicha comunidad o promover y ayudar a artistas negros que, como miles, eran explotados por los propietarios de sellos discográficos (sí, la mayoría blancos).

De nuevo una historia como hemos leído decenas de veces, del músico blanco que siente I wanna be black. Salvo que en el caso de Otis, no es una de tantas. Porque definir su posición en el mundo de la música es largo: fue cantante, batería, percusionista, compositor, descubridor de talentos, productor, arreglista, DJ radiofónico, empresario nocturno (en 1948 abrió The Barrelhouse en Los Angeles, el primer garito angelino dedicado exclusivamente al R&B),…

Y la nómina de artistas con los que colaboró o para los que trabajó quita el hipo. Es aquí, leyendo esos nombres míticos, donde atisbas que su negritud era real, que sentía como uno de ellos, que no importaba su sangre griega, porque en música, la sangre no es un fluido asignado por nacimiento, sino por corazón. Y a éste, aunque lo intenten, no pueden dominarlo si uno no quiere.

Porque, a ver, empezamos la retahíla de nombres (y no van a estar todos, ya que esto no es más que un pequeño homenaje): Nat King Cole y Jimmy Witherspoon le recomendaron que se mudase a Los Angeles para montar su propia orquesta de swing; con ella alcanzó su primer éxito en el 45, Harlem Nocturne; descubrió y produjo a Esther Phillips, Etta James, The Robins (quienes después serían The Coasters), Jackie Wilson, Little Willie John, Hank Ballard; produjo y tocó la batería en la grabación original de Hound Dog con Big Mama Thornton  en la voz; compuso el Every beat of my heart, uno de los mayores éxitos de Gladys Knight and The Pips; productor de Little Richard; músico para Big Joe Turner, Louis Jordan, Lester Young, la Count Basie Orchestra;…

Tal vez sea mejor parar. Porque esto no tiene fin, y estos nombres marean. Y disfrutar de alguno de sus mayores éxitos, como Willie and the Hand Jive, Mambo Boggie o All night long.

En el libro Midnight at The Barrelhouse: The Johnny Otis Story, escrito por George Lipsitz, se cuenta una jugosa anécdota: durante los disturbios raciales que en el 65 asolaron el barrio donde tenía el Barrelhouse, Otis (un blanquito, no lo olvidemos), se dirigió en coche hacia la que era su casa. En medio de tal desolación, fue asaltado por una mujer, y, a pesar de la situación explosiva, lo único que le preguntó era cuándo tenía programada la próxima actuación con su banda.

Porque Otis era uno de los suyos.
Johnny Otis era negro. Sin duda.

Suena la corriente: "Willie and the Hand Jive" - Johnny Otis


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