
El húmedo círculo que deja la jarra de cerveza sobra la mesa una vez entra en contacto con el aire cálido y abigarrado del ambiente da para muchas elucubraciones. Y quien diga lo contrario, seguramente tendrá cosas de mucha mayor enjundia que encarar una noche de agosto, pero sin duda se está perdiendo alguno de esos estúpidos placeres que hacen de esta estúpida estafa que llaman vida algo más llevadero. (...)