viernes, 9 de enero de 2015

Bullet Proof Lovers
Bullet Proof Lovers (Ghosts Highway, 2014/15)
Bendita enfermedad


No hay que darles más importancia que la que tienen, es decir, la mera rutina, el listado de gustos momentáneos, el boca-oreja que pasas a los amigos… Hablamos de las jodidas listas de lo mejor de cada año. Hala, así como si pontificáramos, nosotros, unos descreídos sin remisión ni redención. Y claro, luego nos damos la hostia. (...)


Lo mejor de 2014 de Río Rojo, ufanos, engreídos. Ya. ¿Y el debut de Bullet Proof Lovers? Que no lo veo por ahí, y mira que me estás marcando 20 numeritos. Ya, pero me llegó tarde, los discos deben reposar como las buenas pintas, es el problema de lo editado a caballo entre dos años. Seguramente, pero también seguramente a los propios Bullet Proof Lovers les importa una mierda aparecer en esta lista, porque saben de su coyunturalidad. Y a nosotros mismos ni nos incomoda su ausencia, ya que únicamente certifica la relatividad de las dichosas listas. Una numeración en la que debían haber estado esta gente.

Puede el underground parir supergrupos? Y tanto que puede. Cada escena tiene sus pilares, cada enfermo sus antibióticos. Cada escenario mugriento lijado a base de oleadas de rock’n’roll pisadas por bandas como Txorlitohead, Lolas Club, Brigada Criminal, Señor No, Ladislao, Nuevo Catecismo Católico, La Perrera, Discípulos de Dionisos, Gran Yate Especial, Leftovers,... conoce bien los sudores fríos que expelen Luiyi Costa, Joseba Arza, Gonzalo Ibañez, Juan Jolmes Irazu y Kurt Baker. Cinco tipos (producidos y acompañados por Wyatt Funderburk) capaces de sacar lustre y dar sentido al subtítulo de este Río. Las otras enfermedades del rock’n’roll quedan claramente expuestas cuando los cinco se ponen a guarrear como el diablo manda. Dando consistencia a un mejunje que une lo más sabroso del power-pop con lo más infeccioso del rock’n’roll, lo más chulesco del glam-rock con los cojones más cuadrados del hard-pop y el punk, lo más inconsciente de la noche alcohólica con la voladura mental de una resaca inolvidable.  A ver, que esta gente es capaz de terminar su disco con un Master of Destiny de Shrapnel, una de esas bandas olvidadas que pisaban el CBGB entre los 70 y los 80 con el punk y el pop por sombrero, que esta gente es capaz de ofrecer contumaces cabalgadas a lomos de guitarras que lo mismo lamen a Cheap Trick que a los Dead Boys, al contundente pop de estadio (ese soberbio Breaking Down) o al imperdible setentero (Never too loud).

Vimos hace unos meses al Kurt Baker Combo por Bilbao, recordamos cada una de las aventuras de sus compinches, y somos capaces de sumar alaridos y urgencias para obtener uno de esos sabores eternos, que en directo, hemos de suponer, deben volar más de un seso. Que nosotros lo suframos lo antes posible.
*Compra el disco en tu dealer habitual o a través de Ghost Highway
Suena la corriente: "Breaking down" - Bullet Proof Lovers



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