lunes, 14 de julio de 2014

Bilbao BBK Live (I)
Desde el otro lado


*Texto: Jaime G. López "Desperdicios"
*Foto 1: Rhythmandphotos
*Fotos 2 y 3: Tom Hagen

Animales de electricidad como somos, creemos que lo que aquí debemos recoger principalmente son esas propuestas más afines a las aguas que surcan este Río, aunque dura ha sido la tarea debido a que en la cima del monte Kobetas navegamos contra la corriente.(...)


Una corriente en forma de marea de entusiastas jóvenes, con especial profusión de angloparlantes, que tienen sus propios santorales musicales en nuevas bandas que, en fin, nosotros no acabamos de entender del todo. Llámennos clásicos o escasos de la vitamina hipster que hace crecer barba y el cabello a dos niveles. Pero no nos quejamos, cada día pudimos disfrutar de las dosis suficientes de guitarras, electricidad y rock enraizado como para iniciar el descenso a la ciudad con una sonrisa en la boca, sobre todo cuando al iniciar el mismo de repente se abre esa gran visión de la ciudad frente a nosotros con miles de decibelios detrás. Y que dure por muchos años, cada tiempo tiene sus experiencias y nosotros hemos disfrutado durante muchos años de noches inolvidables de rock afín a nuestro ADN. Ahora toca renovarse para atraer a otro tipo de público, que duda cabe más masivo, que permitirá que la rueda siga rodando. En cualquier caso, si esta crónica te deja a medias en el Río, siempre ofrecemos soluciones alternativas. Y en este caso ni mas ni menos que de la mano del patrón de esta nave que a diario y puntualmente ha redactado cuadernos de bitácora sobre lo acontecido en el festival y a los que puedes acceder a través de estos enlaces.


Así que destacando de la primera jornada el estupendo concierto de Parquet Courts, que tratan de llevar la altanería Velvet a sus guitarras con la urgencia de los Modern Lovers, y las siempre rabiosas y eléctricas soflamas, tanto en música como en letras, de The Last Internationale, abrían el segundo día los californianos Dawes. En un concierto intenso pero corto, muy corto, apenas fueron seis las canciones que pudimos saborear: From a window seat, Time spent in Los Angeles, Most People, When my times comes, A little bit of everything y From the right angle, pero demostraron que tienen la clave de las melodías, de la profundidad de campo, de la sustancia hecha canción y música. Todo un lujo que suponía un caramelo en boca con el máximo sabor. Y tras el propio concierto de los Dawes y en el mismo escenario, una hora después tocaba el turno del ex Bright Eyes Conor Oberst. Secundado por Dawes, que dotaron a su folk rock acústico minimalista de atmósferas y empaque. Hace unos años ya pudimos comprobar sorprendidos la versatilidad de la banda de los hermanos Goldsmith cuando secundaron con maestría a Jackson Browne en una parada donostiarra del californiano. Una vez más, el viernes repitieron esa sensación convirtiéndose en engrasados escuderos al servicio de las canciones de Oberst, demostrando la calidad de estos cuatro musicazos, capaces de sustentar el repertorio ajeno, elevarlo y dotarle de su propia personalidad pero manteniéndose fieles al original. En cuanto a Oberst, su propuesta se caracteriza por personales letras enredadas con cierto querencia pop, más característico en algunos temas, aunque en la balanza pesa mas el sonido más americano, incluidos sonidos de nueva americana apuntalados en su paso el viernes por las guitarras de Taylor Goldsmith. Con cuatro paradas  en I'm wide awake, its morning (disco de Bright Eyes en el que tuvo una importante colaboración Emmylou Harris). Destacó The First Day of my Life en una desnuda interpretación acústica de Conor ligeramente apoyada por la banda y que tocó a petición de un fan, y es que para muchos de sus seguidores se trata de su cumbre compositiva.Todavía mas intensos al pasar a la electricidad y coger Conor la guitarra eléctrica, con la que subían la temperatura de la pequeña carpa donde actuaron. Así, se despidieron con una doble ración de rock de alta intensidad con raíces dylanitas, donde nosotros pudimos encontrar reminiscencias a Tangled up in blue primero y a Lily, Rosemary and the Jack of Hearts en el numero final. Conclusión, tanto unos, Dawes, como Conor Oberst, se merecían un mejor horario y escenario, quizás un concierto conjunto de una hora en el escenario dos. Estamos seguros que su propuesta no hubiera ni desentonado ni defraudado ante un publico más amplio conocedor o no de ambas trayectorias. 

Y sí, el Río también tiene un lado reposado y tranquilo de puesta de sol mirando al mar y a las olas. Así que no dudamos en acudir a la llamada del rey del soft rock para surferos, el hawaiano Jack Johnson. Así nos acodamos en nuestra particular barra mientras se iba masificando la explanada del concierto y es que ya aprendimos la lección hace unos años cuando no conseguimos verle por la aglomeración de gente. Salió a escena el cuarteto con el líder a la guitarra acústica, apoyado siempre en Zack Gill, su increíble pianista que ejerce de principal arreglista, virtuoso en las partes instrumentales y aportando también en tareas vocales, además de ampliar el espectro sonoro con órgano o acordeón. Abrió el concierto Johnson sin concesiones, con su himno buena vibra Good People (del disco mas visitado, In Between Dreams), estableciendo el ritmo de lo que sería todo el set.  En un escenario con maderas simulando tablas o un garito para surferos, Jack desarrolló su repertorio plenamente consciente de cuándo hay que cantar con el publico (Better Together, Banana Pancakes) o cuándo toca llevar las canciones un poco mas allá, como cuando se enfundaba su gibson 335 para realzar desarrollos mas experimentales y largos con sonoridades reggae o funk. Entre medio, baladas como Wastin my time,  también sacó sus raíces hawaiianas al recrear con el ukelele Breakdown y en el tramo final se atrevió a ejecutar rockand roll acústico apuntalado por el acordeón de Zack. Despues de su himno Banana Pancakes, nos sorprendió con un par de medleys, el primero Not Fade Away del padre del Pop Buddy Holly. Y el segundo, revisando el zeppeliano Whole lotta love con órganos atmosféricos y llevada a su terreno, en la que quizás pecó de atrevido. Cerraron con su hit Better Together con un innecesario guiño al publico, al que se refirió como el mejor de este tour. Una vez más nos pareció que escenario y horario podían haber sido mejorados por la organización, ya que el set del hawaiano tiene la calidad y recibe una respuesta mas entusiasta del publico que otros one-hit-wonders que nos depararía esta segunda noche.

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