martes, 17 de enero de 2012

Slim Cessna's Auto Club
Kafe Antzokia, Bilbao (13/01/2012)
Locura bíblica

La música es mi religión y tocar en directo es como mi iglesia. Supongo que eso me convierte en un predicador de la palabra de Dios.

Pues si lo dice Slim Cessna, cualquiera se atreve a llevarle la contraria. Dos predicadores, el propio Cessna y Jay Munly, que en pleno éxtasis psicótico se afanan en educar al público que les atiende, proselitismo de Biblia y desierto, de hillbilly y punk, de country y sonidos góticos. Interpelándose mutuamente como pimpinelas descarriadas que se agarran a sus santas escrituras para aborrecerse y perdonarse, para correr entre el público rezando para ser tocados como iconos salvadores, como nuevos becerros de oro. (...)



Ver en directo a Slim Cessna’s Auto Club es todo un espectáculo. Acompañados de teclista en chándal con cara de de qué va esto, contrabajista clon de un Buffalo Bill entrado en kilos, batería con Stetson y guitarra stoner de doble mástil con la imagen impresa del Sagrado Corazón de María, Cessna y Munly proponen un recorrido trotón por la América profunda, la de la Biblia y el castigo, al ritmo de sonidos de raíces (americanas y punk), banjos alocados, rockabilly gótico y loas al espíritu redneck. Y canciones como Magalina Hagalina Boom Boom o A smashing indictment of character se convierten en himnos corales.

Su último disco, Unentitled, me pasó desapercibido (demasiadas cosas en estos tiempos de abundancia digital), y sus anteriores trabajos tampoco cuajaron en profusas escuchas. Son músicas que las disfruto más en el calor de una sala en vivo (desgraciadamente ya sin humo, aunque aún con olores a alcohol, veremos hasta cuando) que en la soledad del salón de casa. Eso sí, en directo, son capaces de despertar a un muerto (acto que no dudarían en calificar de milagro achacable a sus prédicas). Y una vez despertado, y tras hora y media de puñetazo sónico, volver a dejarlo como seca mojama.

Antes del desbarre escénico de Slim Cessna’s Auto Club actuó John Doe presentando su nuevo disco Keeper. Desgraciadamente, dos conciertos en un mismo día (Corizonas en la Sala BBK) con tres bandas, obliga a sacrificar a alguien. El bueno de Doe me lo sepa perdonar y Slim Cessna me imponga penitencia.

Suena la corriente: "A smashing indictment of character" - Slim Cessna´s Auto Club


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