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viernes, 24 de octubre de 2014

Hamish Kilgour
All of It and Nothing (Ba Da Bing! Records, 2014)
Sin estar solos, a pares (... parte 2)


Es cuestión de hermanos. Esa fraternal relación que debería ser, y habitualmente lo es, de lo más natural, pacífica y humana, pero que tantos vericuetos, oscuros o no, alcanza en las mayores profundidades de cualquier corazón o alma. Sí, de hermanos comenzamos hablando ayer, y de hermanos seguimos hablando hoy. De Hamish y David Kilgour. De quienes fueron, y son, la base de The Clean. (...)

Pero siempre aquí comienzan esas tiranteces propias de los que comparten padres. Comienzan o nos las imaginamos. Muchos habrán podido escribir sobre la carrera de David Kilgour sin hacer siquiera mención a la existencia de su hermano Hamish, salvo en el, ciertamente fundamental, periplo Clean. Pero David tiene una prolífica, estable y bien asentada carrera en solitario. Sin embargo, se me antoja complicado que alguien escriba un solo texto sobre Hamish sin hacer referencia continua a David, más allá de The Clean. Por eso nosotros ayer quisimos unir esta relación comenzando por David. Que quede constancia.

Pero es que, aunque pudiera sorprender en alguien que nunca ha abandonado el mundo de la música aún después de la primera etapa de The Clean, este All of it and nothing es su primer trabajo en solitario. Y eso que tiene nombres a sus espaldas: desde The Great Unwashed todavía en los 80 neozelandeses, pasando por bandas más oscuras como The Bailter Space o The Moles, hasta los ya más conocidos Monsterland, aunque no lo sean con este nombre, sino con el de The Mad Scene que adoptaron cuando se trasladaron de su país a Nueva York. Y precisamente, con gente que ha rodeado esa Loca Escena, como Gary Olson (también en The Ladybug Transistor) o Danny Tunick, junto a Miggy Littleton, es con quienes Hamish ha creado el debut bajo su nombre. Un disco de factura bella pero sombría, ensoñador pero nostálgico.

A diferencia de las tonadas basadas en la melodía pop tejida por guitarras de David en, pongamos por caso, End Times Undone, Hamish se lanza a una cabalgada acústica, llena de sombríos nubarrones, repeticiones minimalistas, variaciones sobre un mismo sonido, drones de ascendencia reptante pero de placidez acústica. Es folk con un pie en la elevación psicodélica y el otro en la reiteración pop. Y por encima de todo, son canciones bellas, hipnóticas, con las raíces en la Velvet más acústica y el desierto más esotérico, como el contraste entre Here it comes o Going out, los dos cortes que te sumergen de lleno en el disco.

Para luego avanzar por los meandros algo más eléctricos y plenos de reverb de Strengh of an eye o el puro sabor reediano de Hk Eleven Eight, el folk desnudo de Smile, la instrumentación casi ruidista y libre de Rave Up (For the Yellow Dogs), toda una rave sin elementos electrónicos, o esa final The Last Song, que anuncia una meta con errores no corregidos, casi una invitación a volver a escuchar todo el álbum para superarlos.

Y en medio una pieza como Hullabaloo, siete minutos y medio que de una u otra manera resumen este All of it and nothing. Un desarrollo que bordea la psicodelia para derivar en un festival átono de elementos percusivos capaz de mantener el mismo encanto.

De hermano a hermano. De David a Hamish. De disco a disco. Ambos todo un viaje.

Suena la corriente: "Here it comes" - Hamish Kilgour



2 comentarios:

  1. A ver, de entrada no me proporciona las sensaciones del hermanísimo pero lo escucharé como es debido, ya sabes que me mola el vicio. Abrazo, megacrack, el RR me guía y me impulsa.

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    1. No, no, va por otro camino, y exige más del oyente. Pero como haga click, ya has caído. Y yo soy muy fácil, Johnny!

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