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viernes, 7 de junio de 2013

Son and The Holy Ghosts
The Soldier & Ladyfire (Blau / Warner Chappel, 2013)
La honestidad del músico


La música tiene esa innata capacidad de jugar con tus estados de ánimo y emociones para zarandearlos a su antojo. Una capacidad de influencia que se incrementa cuando se combinan varios factores, como serían el descubrir algo nuevo que te llega muy dentro, y constatar posteriormente que en nada te habías equivocado. (...)


Hace cosa de un año, caímos atrapados por la maraña de redes y emociones soterradas en seis simples canciones del grupo mallorquín Son and The Holy Ghosts. Simples y complejas canciones porque uno siempre se asombrará de la fuerza que tienen tres o cuatro minutos para alcanzar aquellos ánimos y dirigirlos a su antojo. Las seis canciones de Shadows & Monsters, autoeditado y distribuido por la red, tras el más oscuro Lyrics & Songs (2009) dejaron tal poso que, con la pasión de la subjetividad ciega, nos permitimos incluirlo entre lo mejor del producto nacional bruto de 2012.

Y esa pasión con locura subjetiva se confirma con el lanzamiento, ya oficial, de The Soldier & Ladyfire, vía Blau y Warner Chappel. Presentación impecable, entre la tristeza y la belleza, para diez canciones espléndidas. Por un lado, recuperan las seis del EP anterior, porque merecían la oportunidad de tener una vida mucho más allá que la simple digital. Y qué puedes decir si te vuelves a enfrentar a la fuerza de Disaster, la melancolía hiriente de Ashes, ese puro pelotazo de pop-rock eterno que es Black Roses, con un riff de esos que no se olvidan y no te olvidan, o esa oda a la California soleada, preñada de utopías y sueños sesenteros, de la subyugante Fighting Horse. Una canción que puede acompañarme en mañana soleada y en noche cerrada, pero que encierra la más pura verdad: If you believe in me, I’ll be a fighting horse. Y todo con el contrapunto del espíritu de Gram Parsons en Eternal love y esa anti-nana folk preñada de sombras y monstruos que daba título al EP.

Y la confirmación te sorprende cuando viene asentada en los aires de un medio tiempo como The Soldier & The Ladyfire, con esas guitarras arrastradas tan Young, la pulsión vengativa y desértica de Revenge a lomos de banjo, el susurro eléctrico de Here, she comes y la impepinable The Call, una llamada de intensidad abrumadora, con aires épicos y la obsesión neurótica de la espera.

Pero Son & The Holy Ghosts han caminado en la soledad con apariencia de compañía que es la red. Y saben que el caramelo físico ha de ser contundente. Y el DVD que acompaña al disco no se queda en la simple compilación de canciones en vídeo. Una actuación en directo, con el calor y el grano de las tablas de un teatro conscientes de que la pericia instrumental de la banda que las pisa está fuera de toda duda. Y todo ello salteado por las declaraciones a modo de presentación de cada uno de los miembros. Y no deja de impresionar la terrible honestidad de Son Mesquida, líder y compositor principal, hablando de su padre Biel Mesquida, cantautor mallorquín fallecido en accidente de tráfico, del batería Josep Verdera, comentando su pasión vinílica, de Big Star a Boss Martians, el guitarra Xesc Carbonell y el bajista Enrique Pérez expresando lo que para ellos es estar en la banda y lo que esperan que será. Son tipos que creen en lo que hacen, que viven para lo que hacen, que llora y ríen con lo que hacen, porque aman lo que hacen.

Todo queda cerrado en la idea que apunta el guitarrista Joan Grimalt: seguir haciendo música mientras les emocione y soñar con emocionar a alguien.

Objetivo cumplido.
*Apoya la música. Compra el disco en Blau o en tu tienda habitual
Suena la corriente: "The Call" - Son and The Holy Ghosts


1 comentario:

  1. Anónimo7:14 p. m.

    Joder Josetxo!
    Con el artículo de la despedida de San Mamés (nunca al Camp Nou o al Bernabeu les llamaron "La Catedral" por algo será )ya solté la lagrimita, ahora me has vuelto a emocionar!
    Pronto se cumplirá un año de nuestro encuentro en el BBK, un año en el que han pasado muchas cosas.
    Te ha golpeado el dolor de la pérdida, el río ha crecido por afluentes inesperados y somos un poco más viejos y me gustaría creer que más sabios (aunque esto último lo dudo).
    Lo mejor de "the soldier & lady fire" es el contacto humano que ha producido. Que de hecho, sigue produciendo.No sólo en Mallorca, En el norte, en el sur.Andar ese camino añadiendo amigos.Amigos con los que compartir emociones,pérdidas, despedidas, reencuentros,alegrías,yo qué sé...
    No te imaginas las ganas que tenemos con Sarita y la banda de subir al norte, o de verte en cualquier otro lado (Madrid,o,porque no,Mallorca)tomarnos unas cañas y volver a fumar algún pitillo.
    Y dejar que la música detenga el tiempo...
    Un abrazo my friend!
    Xesc.

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