Páginas

lunes, 26 de diciembre de 2011

Wilco
The Whole Love (dBpm - Anti, 2011)
Doce minutos

Doce minutos tienen la culpa. Me engaño repitiéndome esta frase. Me engaño repitiéndome que doce minutos fueron los que hicieron que cayera rendido ante el último disco de Wilco, The Whole Love. Los doce minutos de One Sunday Morning, canción acústica dotada de un riff repetitivo e hipnótico, dedicada al padre recientemente fallecido, que se me metió hasta el tuétano y ya no quiso salir. (...)



Me engaño diciéndome sí, por esos doce minutos me enamoré una vez más de un disco de Wilco. Y me engaño porque mi predisposición estaba sentenciada de antemano. Espero sus nuevos trabajos con el nerviosismo que produce el miedo y la seguridad que produce la fe. Porque esta sigue inquebrantable en Jeff Tweedy. Porque lo que es a mí, sigue sin defraudarme. Sigue siendo uno de los mayores autores vivos del rock actual (y del pasado / y del futuro).

Wilco son hoy en día una banda con la cohesión que da la estabilidad. Con una formación que ha dejado de sufrir cambios en los últimos años, han decidido juntos avanzar hacia esa línea difusa por inexistente entre el rock más vivo y la perfección. Perfección que ya han alcanzado en directo, y que por ello mismo empieza a plantear las primeras dudas entre quienes creen que esa misma perfección les resta espontaneidad. Solo sé que yo (y la gente que me lo cuenta y en cuyo criterio confío) seguimos asistiendo a sus conciertos con la boca abierta.

En The Whole Love siento que Wilco están contentos con su momento actual, creen en lo que hacen, cómo lo hacen y para quién lo hacen. Y por ello estrenan su propio sello, dBpm, y lo celebran con la versión de la irónica I love my label, de su amigo Nick Lowe. Y no soy yo quien les ponga pegas. Desde la disonancia de Art of almost hasta las melodías arrebatadoramente pop de I might o Dawned on me, desde la esencia beatle tan inherente a ellos de Capitol City a la sensibilidad de Black Moon o la punzonada emocional de Born Alone. Todo en ellos afianza mi fe en Tweedy.

Y por supuesto esos doce minutos. Tan de él y tan míos, que son para saborearlos a solas. Y no al final de estas líneas.

Suena la corriente: "Born Alone" - Wilco


No hay comentarios:

Publicar un comentario