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miércoles, 14 de abril de 2004

Cómo meter a Schopenhauer en la cama... y en una bitácora

Están juntos en la cama, piel con piel. Se han amado antes de dormir y después de despertar. Con la ansiedad de quienes no quieren dejar escapar ni un minuto, dejar resquicios por donde pueda correr el tiempo.

Chabuca Granda desgrana sus lamentos desde los altavoces. Su voz (y las caricias) les producen escalofríos.

Se da la vuelta, estira la mano, y coge restos del periódico del día anterior. Y se pone a hablar sobre una reseña aparecida en el suplemento literario acerca de la reedición en castellano de una obra de esas que llaman fundamentales para la filosofía de tal o cual siglo. "El mundo como voluntad y representación”, o MVR, según esa moda de usar acrónimos para todo, del alemán Arthur Schopenhauer.

Este tío es un cretino puede ser frase que se le pasara por la cabeza a su compañera, de manera acertada, por cierto.
Este tío es un pedante puede ser frase que se le pase a cualquiera que lea esto, de manera acertada, claro está.

Pero él no se vanagloriaba de sus conocimientos sobre filosofía. El Mundo de Sofía era lo más cercano que había leído en tiempo. Prefería la novela. Simplemente quería hacerse eco de un párrafo con el que se había identificado, porque llevaba mucho tiempo buscando hacerlo:

"Toda vida es sufrimiento. El egoísmo y el afán de afirmación de cada ser vivo, en pugna con los intereses de los demás, convierten el mundo en un infierno. Lo mejor sería no vivir y que la existencia no hubiera sido nunca, ya que tan irremediable es su carácter miserable. Este mundo es el peor de los mundos posibles, y la obra de un demonio. Ahora bien, dado que tenemos que permanecer en él – pues el suicidio es ilícito – deberíamos conocer también cómo podemos contribuir a que disminuya el dolor general y llegar quizá a la renuncia voluntaria a perpetuarlo".

Lo recitó poniendo su mejor cara de loco, lo que quitó hierro al asunto y provocó sonrisas. Carcajadas. Cretino elitista. Pesimista. Embaucador. Das mal rollo. Para nada, mi vida. Es casi una declaración. Léelo bien. Las cosas son como son. Este mundo. Esta muerte. Pero aquí seguimos. Y te quiero por ello. Ayudas a ello. A que sigamos aquí.

Y Chabuca desgranaba sus lamentos limeños.



Suena la corriente: "Selección" - Chabuca Granda