
El juego de espejos al que cada uno se enfrenta cada mañana, cada noche, cada vez que llevamos a cuestas nuestra propia piel o cada vez que tratamos de mirar directamente a los ojos de alguien. Ya estaba escrito: Seré tu espejo, reflejaré lo que eres en caso de que no lo sepas. Son dos minutos y pico de un I’ll be your mirror que no hacen más que ponerte frente a frente con la verdad, ésa que te dice lo que eres y lo que quieres ser. (...)