
Hay conciertos a los que uno tiene la sensación de acudir sobre seguro. Sabiendo que la noche se va a tornar especial sin ese riesgo tan habitual en otras ocasiones de la decepción. The Fakeband, sobradamente amplificados y disfrutados en estas aguas, nos están acostumbrando a entregar cada día que se suben a un escenario un pedacito de excelencia. Si ya consiguen ofrecer un algo más, la satisfacción es plena. Y el sábado lo hicieron. (...)